El paradigma de las aspiraciones infantiles está cambiando: las niñas ya no buscan ser princesas, pero al intentar entrar al mundo del conocimiento se enfrentan a obstáculos que sus contrapartes masculinas no tienen. Durante los encuentros conmemorativos por el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la conferencia magistral de este día puso el foco en cómo los roles tradicionales siguen pesando sobre el desarrollo profesional.
Para la investigadora emérita de la UNAM, Julia Tagüeña, la desigualdad no nace en el laboratorio, sino en el entorno. “Los retos de la mujer no solamente son para la ciencia… tiene retos muchas veces familiares de cuidados, sociales, diferentes a las que tiene el hombre”, explicó la académica, subrayando que la lucha por la igualdad de derechos es incompleta si no se abordan estas cargas externas.
Para nivelar el terreno, la postura de la experta es que se requieren “acciones afirmativas” que apoyen y compensen estas diferencias estructurales. Pero también es necesario un cambio de mentalidad. Tagüeña fue tajante al advertir que la sociedad debe combatir los prejuicios vocacionales: “El pensar que hay carreras que son para hombres y carreras que son para mujeres… eso es algo que tenemos que combatir porque definitivamente no es correcto”, sentenció.



