Editorial Planeta lanzó en forma de libro un aparente análisis del obradorato que alimenta al morbo. En el episodio 435 de Factor Kaiser, Max Kaiser Aranda define la obra Ni venganza ni perdón como un engaño monumental que defrauda la inteligencia ciudadana. El impreso, firmado por Julio Scherer y Jorge Fernández, utiliza el ajuste de cuentas contra figuras de alto perfil para captar la atención del lector, mientras construye una muralla de santidad alrededor de la figura presidencial. Para el analista, esta publicación es una afrenta que carece de rigor y sobra en adulación servil, presentándose como un producto tóxico para el debate público.
En el video disponible en redes sociales, Kaiser advierte sobre el desperdicio financiero y de tiempo que representa este volumen. “Hoy les vengo a ahorrar 400 pesotes y varias horas de su tiempo que, de verdad, de todo corazón les digo, no vale la pena que gasten en este pedazo de mierda”, afirma de manera directa y sin rodeos. La indignación del politólogo surge de la falsa promesa de revelaciones serias, encontrando en su lugar un “engaño” que afecta a miles de mexicanos que buscan entender la realidad del país. La sensación de malestar tras la lectura es descrita por el analista como una “náusea” física, derivada de observar cómo se manipula la verdad histórica para beneficio de una narrativa personalista y mitificadora de Obrador.
Un aspecto central de la denuncia es el uso del morbo mediante el señalamiento de personajes como el vocero Jesús Ramírez Cuevas, la exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, el fiscal Alejandro Gertz Manero y el ministro Arturo Zaldívar. Scherer utiliza estos nombres para alimentar una trama de intrigas palaciegas y ajustes de cuentas, presentándose a sí mismo como el aliado más leal y cercano a Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, Kaiser subraya que este enfoque es una distracción calculada para omitir los verdaderos casos de corrupción y los fracasos operativos que han marcado el obradorato. El autor del libro pretende vender una cercanía casi mística con el exjefe del Ejecutivo, validando su propia figura a través de la descalificación de otros colaboradores del gabinete.
La deificación del mandatario es el objetivo último de la obra de Scherer y Fernández. El texto “pinta el libro a Obrador como un dios”, una entidad infalible que habita un plano moral superior a los conflictos que el autor narra con evidente resentimiento. Kaiser critica esta postura con dureza, señalando que “ni vergüenza ni perdón para quienes publicaron este libro”, pues contribuyen a la creación de una mitología que impide la rendición de cuentas real. Al elevar al líder al estatus de divinidad, los autores anulan la posibilidad de escrutinio democrático sobre las decisiones del Ejecutivo, transformando la política en un ejercicio de fe ciega.
La advertencia para el público es evitar la compra de una obra que el analista califica como “basura” intelectual. Kaiser insiste en que el enojo de haber sido estafado es una lección sobre la vigilancia que se debe tener ante el mercado editorial oficialista, el cual busca lucrar con el morbo político. La declarada cercanía de Scherer con el poder es, a ojos del analista, una herramienta de marketing para validar una historia que ignora sistemáticamente los fracasos en seguridad, salud y transparencia para favorecer un culto a la personalidad extremo. El tiempo del ciudadano es demasiado valioso para sacrificarlo en una narrativa que prefiere el chisme político y el ataque personal sobre la rendición de cuentas gubernamental.
El análisis de Kaiser profundiza en la estructura de este engaño, señalando que el libro es un intento de Scherer por rescatar su propia imagen tras su salida del círculo cercano del Presidente. Al utilizar nombres de peso en la política nacional, el autor genera una cortina de humo que oculta la ausencia de autocrítica sobre su paso por la administración pública. Para el conductor de Factor Kaiser, esta falta de ética es lo que produce la “náusea” mencionada, pues se utiliza el dolor y la crisis del país como un telón de fondo para un drama de vanidades personales. La obra falla en su propósito de informar, triunfando únicamente en su capacidad de generar escándalo vacío.
La deificación de López Obrador en estas páginas alcanza niveles que Kaiser considera peligrosos para la salud democrática. Presentar a un gobernante como un ser desprovisto de errores humanos es una estrategia común en regímenes que buscan perpetuarse sin el contrapeso de la realidad. El analista recalca que el libro es un “pedazo de mierda” precisamente porque renuncia a la verdad para abrazar la mitificación. Esta traición al lector es lo que motiva el llamado a no gastar los “400 pesotes” en un objeto que solo sirve para alimentar la desinformación y el culto al líder.
Finalmente, el episodio de Factor Kaiser reafirma la necesidad de proteger la inteligencia colectiva frente a la propaganda disfrazada de literatura de 400 pesos. Kaiser concluye que la deificación de líderes es un síntoma de degradación política, y que libros como Ni venganza ni perdón sólo sirven para oscurecer los fracasos sistémicos mediante el brillo falso de una santidad fabricada por conveniencia. La recomendación final es el rechazo total a un producto que utiliza la venganza contra terceros para ocultar la corrupción propia y elevar a un hombre al nivel de los dioses, sacrificando en el camino la integridad del periodismo y el análisis político serio.



