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Triplica aumento de vivienda a salario

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Mientras Tepic supera a la Riviera en inflación inmobiliaria, la entidad se consolida como una "isla de precios altos" sólo detrás de Quintana Roo y BCS; para el trabajador nayarita, la vivienda se encarece tres veces más rápido que su salario, levantando una barrera financiera que expulsa a las nuevas generaciones

La geografía económica de Nayarit ha sufrido una sacudida brutal que ha redefinido las reglas del juego para quien aspira a tener casa propia.

En Nayarit se complica tener casa propia. Durante años, la narrativa del encarecimiento se centró casi exclusivamente en la franja costera, asumiendo que el desarrollo turístico y la inversión extranjera en Bahía de Banderas dictaban un mercado inalcanzable para el local, mientras que la capital permanecía como un refugio de rentas y precios más accebles.

El cierre de 2025 ha traído una mala noticia que desmantela ese mito. Los datos provienen de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), institución de la banca de desarrollo del gobierno mexicano. En un giro crítico para la economía doméstica, Tepic se ha encarecido a una velocidad superior a la de su contraparte turística, registrando un aumento del 12.5 por ciento en el precio de la vivienda con crédito hipotecario, frente al 11.9 por ciento de la Riviera Nayarit. Esto es el síntoma de una presión inmobiliaria que ha colocado a Nayarit como el tercer estado con mayor inflación de vivienda en todo México, solo superado por los gigantes del turismo internacional. Así las cosas.

Para dimensionar el calibre de este aumento, es necesario mirar el tablero nacional completo y entender la magnitud de la “isla de precios” en la que se ha convertido el estado. Mientras el promedio de encarecimiento de la vivienda en México fue del 8.7 por ciento durante 2025 , Nayarit se despegó de la media con un incremento estatal del 12.2 por ciento. Esta cifra ubica a la entidad en el tercer escalón del podio nacional, apenas por debajo de Quintana Roo, que lidera con un 14.3 por ciento, y de Baja California Sur, con un 12.9 por ciento. Lo significativo y alarmante de este ranking es que Nayarit ha dejado atrás a mercados de enorme potencia económica e industrial; estados como Nuevo León, con su 9.4 por ciento, o Jalisco, con un 11.3 por ciento, quedaron rezagados ante el ímpetu de los precios nayaritas. Vivir en Nayarit se está volviendo caro a un ritmo más acelerado que en las grandes metrópolis industriales del país, sin que los salarios locales hayan experimentado un crecimiento equiparable, o cercano si quiera.

El hallazgo más alarmante del reporte federal reside en la comparación municipal. Tepic, con su variación del 12.5 por ciento , no sólo ha superado el promedio de su propio estado, sino que se ha colocado al mismo nivel de encarecimiento que La Paz, una ciudad con una economía altamente dolarizada. Más sorprendente aún es que Tepic avanza más rápido que en la Zona Metropolitana de Guadalajara, que cerró con 11.5 por ciento, y muy por encima de la zona metropolitana de Monterrey, que registró un 8.1 por ciento. Esto implica una gentrificación agresiva en el valle de Matatipac, donde la escasez de tierra céntrica y la especulación han disparado los avalúos.

Si tomamos como referencia el valor promedio de una vivienda a nivel nacional, que la SHF ubica en un millón 863 mil 965 pesos, un aumento del 12.2 por ciento anual significa que esa misma casa subió aproximadamente 227 mil pesos en sólo doce meses. Para una pareja joven que pasó todo el 2025 ahorrando para el enganche, la realidad es devastadora: el esfuerzo de su ahorro anual probablemente fue devorado por la inflación del inmueble. La meta de la casa propia no está fija; se mueve, y en Nayarit, se mueve 227 mil pesos más lejos cada año, una velocidad que ningún salario promedio puede alcanzar. Así de complicadas las cosas.

Por su parte, Bahía de Banderas mantiene una tendencia alcista robusta con su 11.9 por ciento. Aunque porcentualmente inferior a la capital, este indicador confirma que el corredor turístico sigue siendo un motor de precios altos, operando en sintonía con destinos como Los Cabos, que creció un 13.7 por ciento. Sin embargo, el hecho de que Tepic haya rebasado esta tasa sugiere que el mercado de la vivienda media y residencial en la ciudad se está saturando. Los costos de construcción, la logística y el valor del suelo urbano se trasladan de inmediato al precio final, homologando el costo de la vida urbana con el de los destinos de playa, creando un escenario donde ya no hay “zonas baratas” en las áreas de mayor densidad poblacional del estado.

El reporte de la SHF subraya que este aumento de precios ocurre en un entorno donde la inflación general fue del 3.7 por ciento. Esto significa que, en Nayarit, el precio de las casas subió 3.3 veces más rápido que el costo de la canasta básica o los servicios generales. Mientras el salario o los ahorros de una familia pueden haber intentado seguir el ritmo de la inflación del 3.7 por ciento, la vivienda se escapó a un ritmo del 12.2 por ciento. A esto se suma el costo del dinero: la tasa hipotecaria promedio durante el último trimestre de 2025 fue del 11.55 por ciento. Enfrentar una tasa de interés de casi el 12 por ciento sobre un activo que se encarece a doble dígito convierte al crédito hipotecario en un producto financiero de alto costo, dejando fuera del fuego a la inmensa mayoría.

Es fundamental contrastar la realidad nayarita con la de otros estados para evitar la normalización de estas cifras y comprender la excepcionalidad del fenómeno local. Mientras en Nayarit lidiamos con cifras de crecimiento de dos dígitos, en el centro del país el mercado se comporta con una frialdad notable. La Ciudad de México y Durango apenas vieron sus precios moverse un 4.7 por ciento, y el Estado de México un 5.2 por ciento. En Tabasco, el crecimiento fue de un modesto 5.7 por ciento. Esto indica que Nayarit se ha convertido en una anomalía en el occidente de México. Incluso comparado con sus vecinos, la diferencia preocupa: Sinaloa creció un 9.1 por ciento y Zacatecas un 7.4 por ciento. Vivir en Tepic se ha vuelto una propuesta financiera mucho más exigente que vivir en Culiacán o en la capital zacatecana.

Este escenario también golpea al sector de la vivienda social, históricamente el refugio de los trabajadores. El reporte indica que, a nivel nacional, el Índice SHF para la vivienda económico-social presentó un aumento del 11 por ciento. Esto significa que incluso las casas más modestas, aquellas diseñadas para los trabajadores de menores ingresos, están subiendo de precio casi al mismo ritmo que las residenciales. En Nayarit, esto se traduce en la virtual desaparición de la oferta de vivienda económica nueva, ya que para los desarrolladores resulta financieramente inviable construir casas baratas en un estado con una plusvalía del 12.2 por ciento. El mercado, por tanto, se concentra en la vivienda media y residencial (que subió 7.4 por ciento a nivel nacional, pero mucho más en el estado), dejando a la base de la pirámide sin opciones formales de compra.

Cruda realidad: el 2025 cierra con una paradoja cruel para Nayarit. Desde la óptica de la inversión y la plusvalía, el estado es un éxito rotundo, un imán de capitales donde el ladrillo rinde más que en casi cualquier otro lugar de México. Pero desde la óptica social y del derecho a la ciudad, las cifras de la SHF son una alerta roja. Con Tepic encareciéndose al 12.5 por ciento y Bahía al 11.9 por ciento, la vivienda ha dejado de ser un bien básico para convertirse en un activo financiero de lujo. La capital ha dejado de ser una ciudad accesible para homologarse a las dinámicas excluyentes de los destinos internacionales. Hoy, para el joven profesionista, el obrero o el pequeño comerciante de Tepic, el sueño de la casa propia se ha perdido porque la meta se ha movido a una distancia que el salario local ya no puede cubrir.

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