
Luis Spota fue un prolijo escritor mexicano autor de más de 30 libros, entre los que se destaca una saga de 6 libros que intituló La Costumbre del Poder, entre el final del sexenio de Luis Echeverría y José López Portillo, cuando el PRI era el partido hegemónico de México
La saga narra el destape, campaña, usufructo del poder, caída de un candidato y luego del presidente de México, durante la era del PRI, ofreciendo un retrato crudo de la clase política, la forma en que se toman decisiones y los usos y costumbres de los poderosos.
Los 6 libros de Luis Spota describían la forma en que los habitantes de Los Pinos utilizaban el poder de manera unipersonal e incuestionable, para hacer valer su voluntad aún en contra o sin el consentimiento de los demás individuos o grupos, según la clásica definición de Edgar Bodenheimer.
El México de finales de los años 70’s que creímos pasó a la historia, en el que un solo partido hegemónico dominaba el escenario nacional, en el que no existían equilibrios entre los poderes ni autoridades electorales independientes, nunca se fue.
El cuentista guatemalteco Augusto Monterroso lo describió en una genial frase totalizadora: “Cuando despertó, el dinosaurio seguía allí”.
A pesar de que en los siguientes 30 años los partidos de oposición y el propio PRI, con Jesús Reyes Heroles, la corriente democratizadora y otros que sabían que el cambio era necesario para México, para crear los cimientos de una sociedad en la que hubiera verdadera división de poderes, órganos electorales confiables, organismos de rendición de cuentas y transparencia, participación plural en las cámaras de senadores y diputados, transiciones y relevos en el poder, pero el desenlace final fue que el PRI, con otra piel pero con los mismos protagonistas, se reinventó y ahora se llama Morena.
El andamiaje jurídico creado por miles de mexicanos demócratas, fue desarticulado para llegar al absurdo Kafkiano de tener jueces que fueron insaculados en tómbolas, luego votados con acordeones (para que el pueblo sabio y bueno no se equivocara), tratándose obviamente de puros fidelizados de la autollamada 4T, rebaño que lanza balidos en coro, sin saber de que se trata.
Y en una aberración insólita, desaparecieron las instituciones de transparencia y rendición de cuentas con el pretexto de “ahorrar dinero”, para que al amparo de la oscuridad, la opacidad el pretexto de ser temas de seguridad nacional, gastar cientos de miles de millones de pesos, en obras innecesarias, que a la fecha no funcionan como se dijo que lo harían, con millonarios recursos desaparecidos, que seguramente fueron a engrosar las abultadas cuentas bancarias de los de los principales protagonistas del régimen morenista.
Sin embargo la presidente Claudia Sheinbaum, sintió lo duro y también lo tupido de tener sobre su espalda la pesada losa que le dejó el expresidente Andrés López Obrador, que tiene la intención era crear una especie de minimaximato, en el que las decisiones importantes del país y los negocios millonarios, pasen por su decisión.
La fractura nacional en Morena ya es evidente, estando la presidente de la República Sheinbaum, cercada por incondicionales del anterior gobierno, como se ha visto con los casos de Adán Augusto López, Andy López, Marx Arriaga, Layda Sansores y muchos crápulas incrustados en el gobierno por yasabenquién.
Lo peor del PRI no desapareció, sino que mutó al partido guinda que se basa en los usos y costumbres del poder de los años 70’s.
Y apenas empieza…
Usted amigo lector, que opina?



