
¿El quiebre de voz del secretario de Defensa, frente a la Comandante Suprema, es más que una anécdota de la mañanera? ¿Es el llanto de Cortés bajo el Árbol de la Noche Triste o la irrupción de humanidad en el recuento de los daños? ¿Esta vulnerabilidad, lejos de proyectar fragilidad, valida el sacrificio de la tropa ante un país exhausto por la violencia? Al conmoverse, el general carga en los ojos el peso de cada familia rota por la guerra. ¿El gesto funciona además como recurso de comunicación al humanizar al Estado frente a las imágenes de un México en llamas que recorren el mundo? ¿Este dolor se traduce en revisión táctica y evita la parálisis? El episodio del lunes será recordado como el instante en que la fuerza reconoció su frontera humana.





