El operativo federal ejecutado el domingo 22 de febrero, que derivó en el desmantelamiento de la cúpula de una de las organizaciones criminales más poderosas del país, obtuvo un respaldo mayoritario entre la ciudadanía, de acuerdo con el primer levantamiento nacional realizado por la empresa Otros Datos.
Según el reporte, 61 por ciento de los encuestados calificó como “muy buena” la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de asestar el golpe final al liderazgo del grupo delictivo. A esa cifra se suma un 18.4 por ciento que la consideró “buena”, lo que coloca el nivel de aprobación en casi ocho de cada diez mexicanos.

En contraste, las opiniones negativas se mantienen en niveles considerablemente menores: 6.1 por ciento evaluó la acción como “muy mala” y 4.5 por ciento como “mala”.
La medición, levantada el 23 de febrero mediante 700 entrevistas telefónicas a nivel nacional, reporta un nivel de confianza estadística del 95 por ciento y un margen de error de más menos 3.7 por ciento.
El impacto del operativo también se reflejó en la aprobación general del gobierno federal, que se ubicó en 69.1 por ciento. La desaprobación alcanzó 19.4 por ciento, mientras que 11.5 por ciento de los encuestados dijo no tener una postura definida.
Polarización en redes
Sin embargo, fuera del terreno técnico de la encuesta, la conversación pública tomó un tono mucho más áspero. En Facebook, particularmente en la página Vigía del Pacífico, se registraron cientos de reacciones y comentarios provenientes de distintos estados del país, reflejando la profunda polarización que acompaña al tema de seguridad.
Entre los mensajes de respaldo se leyeron expresiones como “Excelente presidenta, siempre demostrando su poderío de fuerza”, “Es el mejor gobierno que sí sabe gobernar” y “Aprobado el gobierno de Claudia, excelente, adelante”. Otros usuarios afirmaron que el operativo representa estabilidad y que “el peso se está recuperando”, vinculando la acción con una percepción positiva del rumbo económico.
Del lado contrario, también emergieron voces críticas que cuestionaron tanto el operativo como la veracidad del estudio demoscópico.
Comentarios como “Encuesta amañada, comprada”, “Pinches encuestas pagadas”, “Sus cifras infladas” o “¿A poco entrevistaron a todos?” evidenciaron desconfianza hacia la medición. Algunos usuarios incluso atribuyeron la decisión a presiones externas y no a una determinación autónoma del Ejecutivo federal.
El cruce de opiniones incluyó descalificaciones, ironías y consignas partidistas, confirmando que el tema de la seguridad pública y el combate al crimen organizado sigue siendo uno de los principales detonantes de confrontación política en el espacio digital.
Mientras la encuesta presenta un amplio consenso estadístico a favor de la acción federal, la conversación en redes sociales deja claro que el respaldo no está exento de debate. La operación del domingo no solo impactó la estructura criminal señalada, sino que reavivó la disputa narrativa en torno al liderazgo presidencial y la estrategia de seguridad del país.





