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Los 11 dólares de Jeffrey Epstein en Nayarit

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El infame magnate estadounidense, fallecido en la cárcel durante 2019, mantuvo una inversión simbólica en una empresa minera que buscaba metales preciosos en Nayarit

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha liberado miles de documentos financieros recuperados tras la caída del magnate estadounidense Jeffrey Epstein. Entre este material aparece una inversión inusual: 19 acciones en una pequeña empresa minera que buscaba oro en Nayarit.

Jeffrey Esptein tenía un portafolio de inversión de más de 4 millones de dólares

Una apuesta diminuta que en total valía 11 dólares, pero que detrás revela los alcances de una multimillonaria industria global.

El magnate estadounidense, fallecido en prisión durante 2019 mientras enfrentaba acusaciones de tráfico y abuso sexual de menores, mantuvo entre 2005 y 2006, una inversión simbólica en la minera canadiense Nayarit Gold Inc. En esos documentos el valor de dicha participación pasó de unos siete a once dólares.

Especialistas en finanzas señalan que esta apuesta, una gota en un océano de más de cuatro millones de dólares, difícilmente refleja un interés real del empresario en Nayarit o en el sector minero mexicano.

Podría tratarse, explican, de una posición residual dentro de una cesta de pequeñas compañías mineras en las que se invirtió durante el auge global del oro registrado a principios de este milenio. En estos casos, al liquidarse los portafolios de inversión, pueden quedar fracciones mínimas de acciones cuyo valor es tan bajo que no compensa el pago de las comisiones bursátiles necesarias para venderlas.

Sin embargo, detrás de esos once dólares converge una historia mayor. A comienzos del siglo XXI, el estallido de la burbuja tecnológica y los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos dirigieron la mirada de los inversionistas hacia activos considerados más seguros. El oro, históricamente visto como refugio financiero, comenzó a despertar gran interés, sobre todo en Canadá, país que concentra algunos de los principales mercados bursátiles especializados en minería: el Toronto Stock Exchange y el TSX Venture Exchange.

La alta demanda del metal provocó un meteórico ascenso en su valor. Entre 2001 y 2011, el precio del oro pasó de menos de 300 dólares por onza a casi mil 900 dólares, un aumento cercano al 600 por ciento, según datos del World Gold Council. Pronto surgieron cientos de compañías mineras junior que expandieron su mirada hacia el sur. América Latina aparecía como un vasto territorio con gran potencial para esta floreciente industria.

En los años noventa, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari abrió la puerta de México a los grandes capitales del mundo. Con la promulgación de la Ley Minera de México de 1992, se permitió a las empresas de capital cien por ciento extranjero operar en el país y obtener concesiones de hasta 50 años.

La geología de la Sierra Madre Occidental, asentada en una enorme provincia volcánica formada hace más de 20 millones de años, produjo depósitos epitermales de oro y plata, principalmente en estados como Sonora, Chihuahua, Durango y Sinaloa, en los que la exploración y explotación no tardaron en intensificarse.

La Sierra Madre Occidental es una cadena montañosa de 1500 kilómetros atraviesa estados como Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Nayarit y Jalisco

Para mediados de los años dos mil, este cinturón mineral llevó a inversionistas a señalar a México como uno de los nuevos epicentros mundiales del oro y la plata, lo que generó mayor especulación en los grandes mercados del mundo que no tardaron en expandir sus horizontes por esta sierra, hacia el sur de Sinaloa, Nayarit y Jalisco.

En este contexto nacieron empresas como Nayarit Gold Inc., que buscó desarrollar el proyecto Orión, considerado uno de los distritos de exploración más grandes del occidente del país, con más de 100 mil hectáreas concesionadas para la exploración de oro y plata. En territorio nayarita, las concesiones se ubicaron en el municipio de Acaponeta, a unos 110 kilómetros de la capital del estado, Tepic.

Estas compañías, en su mayoría de origen canadiense, no necesariamente buscaban operar minas en el corto plazo. Su modelo consistía en adquirir concesiones, explorar depósitos minerales, aumentar el valor de sus acciones y posteriormente venderse a una minera de mayor tamaño.

En el caso de Nayarit Gold Inc. este proceso no tuvo mayor éxito. Después de invertir millones de dólares en la evaluación y perforación del territorio, no se identificó ningún proyecto minero industrial de gran relevancia, algo común en este tipo de apuestas. El 99 por ciento de los proyectos de exploración no llega a convertirse en mina.

A pesar de ello, en 2010, la compañía fue adquirida por Capital Gold Corporation, que buscó desarrollar el proyecto Del Norte, el depósito más prometedor del distrito Orión. Sin embargo, un año después, esta empresa fue comprada por AuRico Gold en una transacción cercana a los 408 millones de dólares. La compañía terminaría absorbida posteriormente por Alamos Gold.

Nayarit nunca logró consolidarse como un estado minero de gran escala. Aun así, la actividad extractiva ha sido una de las industrias con mayor crecimiento en los últimos años. Durante el boom minero la producción del estado aumentó en más de 800 por ciento hacia el año 2010, cuando el mundo buscaba oro como refugio ante la crisis económica global.

Santa María del Oro se consolidó como el principal distrito minero del estado, con cerca de seis de cada diez kilos de minerales extraídos, seguido de Acaponeta y Compostela. Esta producción destaca por su abrumadora vocación argentífera: datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía señalan que en la última década se han producido más de 60 mil kilogramos de plata frente a unos 900 kilogramos de oro. En conjunto, esta producción minera representó ingresos anuales de entre 40 y 70 millones de dólares, pese al declive de la industria a partir de 2012.   

El panorama internacional actual apunta una nueva coyuntura en que los metales preciosos tengan un nuevo auge en el mercado bursátil.

Un artículo publicado por el diario Meridiano de Nayarit informó que la empresa Silver Sands Resources Corp. firmó una carta de intención para adquirir un proyecto aurífero a unos 25 kilómetros al suroeste de Tepic. El yacimiento forma parte del proyecto Fairfield, que abarca 712 hectáreas donde se han identificado vetas con concentraciones de oro y plata en un área conocida como Miravalles.

No es extraño que las mineras canadienses vuelvan a mirar hacia Nayarit. Después de todo, algunas historias del oro comienzan así: con acciones que apenas valen once dólares.

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