Elabora la familia Magallanes el tejuino tradicional en la capital nayarita desde 1971, consolidando una receta que trasciende tres generaciones. Esta bebida, basada en el maíz semi fermentado, representa uno de los pilares de la gastronomía en el occidente de México por su proceso artesanal y su arraigo en el consumo cotidiano de la entidad.
Inicia la preparación con una base de maíz precocido que se transforma en un atole fresco, el cual recibe piloncillo y azúcar para iniciar una fermentación de 24 horas. Esta variante comercial guarda una diferencia específica frente a la versión ceremonial del pueblo Wixárika, pues su formulación busca ser apta para todo tipo de público, incluyendo infantes y adultos mayores.
Atribuyen al consumo de este fermentado diversos beneficios para el sistema digestivo, además de considerarse un alimento completo por su origen cereal. Diana Magallanes, representante de la firma Tejuino Magallanes, sostuvo que la producción conserva los estándares técnicos heredados por su abuelo para garantizar la identidad del sabor que los ha mantenido vigentes en el mercado local.
Presenta la marca sus productos en el Museo de los Cinco Pueblos con motivo del Día de los Artesanos, donde ofrecen envases desde los 27 hasta los 40 pesos. “Nuestro tejuino está adaptado para que lo consuma el público en general, desde niños hasta adultos”, detalló la joven productora al explicar la diferencia entre su producto y las bebidas de uso ritual exclusivas de las etnias originarias.
Opera el establecimiento puntos de venta permanentes en las calles Zapata y Reforma, sumando su presencia en el área del Volantín. El horario de atención en la sede cultural se extiende hasta las 19:00 horas, facilitando el acceso a una bebida que los consumidores locales posicionan como un referente de calidad a nivel nacional.







