La comunidad de Francisco I. Madero, Puga, representa el viacrucis viviente desde hace 132 años. Cada personaje, cada traje, cada cruz y cada escenario son construidos, financiados y cuidados por los propios feligreses, sin apoyo externo.
La tradición no se hereda: se elige. El párroco Gilberto Leal observa cómo quienes empezaron siendo jóvenes siguen participando décadas después, ahora como adultos, y a ellos se suman generaciones nuevas que deciden continuar lo que otros comenzaron.
La tradicional judea 132 ha caminado a través de la historia de aquí de la comunidad de Puga. A través de los años, jóvenes de aquellos tiempos todavía en la actualidad se siguen uniendo, ya no tan jóvenes, algunos son personas adultas que dan continuidad a la tradición de nuestra comunidad.
GILBERTO LEAL, PÁRROCO DE LA COMUNIDAD DE PUGA
Juan José Aguilar interpreta a Cristo desde 2015. Su preparación empieza cinco meses antes y tiene dos frentes. En lo físico, cuida la alimentación y hace ejercicio en casa: correr, lagartijas, abdominales. Este año la cruz que cargará pesa 80 kilos y mide dos metros de largo.
La preparación espiritual corre paralela. Aguilar asiste a misa cada domingo, comulga y se confiesa. Dice que el papel no es cualquier cosa y que hay que ofrecérselo a Dios antes de interpretarlo.
Como yo asisto todos los domingos a misa y trato de comulgar, confesarme y ofrecer a Dios este papel que voy a interpretar.
JUAN JOSÉ AGUILAR, CRISTO DE LA JUDEA DE PUGA
La producción también es de la comunidad. Luis Antonio Rojas, parte del equipo de producción, explicó que los preparativos toman entre dos y dos meses y medio. Pintar cada elemento puede llevar una o dos semanas. Lo más laborioso siempre es la cruz: hay que calcular cuánto puede cargar el Cristo y construir los pilares que sostienen los escenarios.
No todos los papeles llegan por vocación. José Alonso Langarica tomó el de Poncio Pilato en 2024 porque nadie más levantó la mano. Reconoce que hablar en público le cuesta trabajo, pero asumió la responsabilidad con su comunidad.

Francisca Ruiz interpreta a la Virgen María. Su preparación es principalmente espiritual: pedirle al Espíritu Santo que la ilumine y la deje transmitir lo que siente una madre que ve sufrir a su hijo.
Más que nada la preparación es encomendarse al Espíritu Santo, que él nos ilumine y que me deje llevar a cabo este papel como María lo hizo: sentir y transmitir a las personas cómo una madre sufre por su hijo.
FRANCISCA RUIZ, VIRGEN MARÍA EN LA JUDEA DE PUGA

Julio Alejandro Hernández va por su segundo año como soldado romano. El papel es el que nadie quiere: golpear y humillar al Cristo. El primer año fue difícil porque el público llora, insulta a los soldados y se mete en el sufrimiento de Jesús.
Se siente feo, pero alguien tiene que hacer el trabajo duro.
JULIO ALEJANDRO HERNÁNDEZ, SOLDADO ROMANO DE LA JUDEA DE PUGA
La representación es el viernes 3 de abril, viernes santo, en la Unidad Deportiva de Puga.







