El precio de la gasolina Premium y el diésel registró un incremento sustancial en Nayarit durante marzo, impulsado por una combinación de factores internacionales, fiscales y logísticos. Las hostilidades militares de Estados Unidos e Israel contra Irán generaron volatilidad en los mercados energéticos globales, elevando la cotización del petróleo y el valor de referencia de los hidrocarburos. Esta inestabilidad impacta directamente a México debido a su elevada dependencia de productos refinados provenientes del extranjero.
La exposición comercial del país ante los precios externos es determinante en la fijación del costo final al consumidor. Entre el 65 y el 75 por ciento de la gasolina Premium consumida en territorio nacional es importada, mientras que en el diésel la dependencia oscila entre el 55 y el 65 por ciento. Esta condición estructural provoca que cualquier ajuste en los indicadores internacionales se transmita de forma casi inmediata a las estaciones de servicio locales.
La presión financiera sobre el usuario se agudizó tras la eliminación de los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). A diferencia de la gasolina regular, que conserva ciertos mecanismos de contención gubernamental, la Premium y el diésel operan actualmente bajo la aplicación íntegra del gravamen. En las últimas semanas, el costo base de suministro, sin considerar márgenes comerciales, aumentó más de cuatro pesos por litro en la gasolina de alto octanaje y más de tres pesos en el combustible pesado.
En el contexto regional, Nayarit enfrenta un sobrecosto severo derivado de su infraestructura de distribución. La terminal de almacenamiento que abastece a la entidad y a Puerto Vallarta se encuentra entre las más caras del país al operar exclusivamente mediante autotanques. La carencia de una red de ductos obliga a utilizar pipas para el traslado de productos que, al ser mayoritariamente importados, deben recorrer trayectos terrestres prolongados desde sus puntos de entrada hasta los centros de consumo.
A pesar del entorno de alza, los empresarios gasolineros han absorbido una fracción del incremento en sus márgenes de utilidad para moderar el impacto en la economía familiar. Esta medida busca amortiguar el golpe financiero ante una narrativa oficial que sostiene que los precios no deberían presentar variaciones al alza. La combinación de transporte costoso, dependencia externa y presión fiscal consolida a Nayarit como una de las entidades donde el precio de los combustibles resulta más elevado para el consumidor final.
La evolución de los costos en los próximos meses estará supeditada a la estabilidad del mercado internacional, el comportamiento del tipo de cambio y la política fiscal aplicada a los hidrocarburos. Analistas del sector advierten que la tendencia de precios altos persistirá mientras se mantengan los conflictos geopolíticos en zonas clave para el suministro global. Mientras tanto, la Premium y el diésel operan como los principales indicadores del comportamiento real del mercado energético en la región.







