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lunes, abril 6, 2026
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¡De regreso!

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Morante regresó como se fue. Con el mismo nivel artístico alto de su última tarde, el 12 de octubre del año pasado en Madrid.

Ayer cortó dos orejas en su reparación en Sevilla, bajo un gran ambiente que ratificó la vigencia de la tauromaquia. Por momentos se le vio circunspecto, meditabundo e ido. Para poder poner en contexto este rápido regreso del retiro, es obligado tomar en cuenta las afecciones mentales que el inconmensurable torero padece.

Vestido de negro con bordados grises con incrustaciones de cristal y las cazoletas de las hombreras exageradamente grandes, la montera antigua y las medias blancas, el sevillano tuvo pocas opciones con el primer toro de la ganadería de Garcigrande, que carecía de fuerza, se le venía por dentro y se paraba. José Antonio fue breve.

El cuarto tuvo mejor condición, a pesar de que a primeras de cambio se le frenó, quedándose el torero quieto, con el capote abierto y sin mover los pies. Le dio dos verónicas bellísimas y una media extraordinaria. En el inicio de la faena de muleta se fue andando con el toro hacia los medios, recordando la apertura de la faena a un toro de Teófilo Gómez en 2016 en la Plaza México. Qué manera de embarcar las embestidas. Series de  gran temple, gusto y continuidad. Mató de certero estoconazo y cortó dos orejas.

Andrés Roca Rey hizo un quite por chicuelinas como réplica a las saltilleras y gaoneras con las que David de Miranda hizo un guiño al repertorio mexicano. Buenos muletazos del peruano, cierta brusquedad en los toques y toreo de cercanía en las bernadinas finales. Mató de pinchazo y estocada para ser ovacionado. Al quinto le hizo otra faena con el sello de la casa y cortó una oreja con fuerte petición de la segunda.

El onubense David de Miranda se mostró firme ante su primer enemigo, que resultó deslucido. El sexto se partió un pitón y fue devuelto. El sexto bis lo enfrontiló en los medios en un pase cambiado por la espalda. Se levantó sin mirarse la ropa para realizar un trasteo meritorio ante el ejemplar que se quedaba corto y miraba. Mató de estocada y cortó una oreja.

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