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lunes, junio 15, 2026
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Efectos del ruido en el aprendizaje escolar: ¿Una responsabilidad exclusiva del maestro?

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Sea por la ergonomía de las sillas, la iluminación o la ventilación, algunas aulas son más cómodas que otras. Pero la acústica también importa. El comportamiento vocal de estudiantes y maestros, o sus desplazamientos agitados son algunas de las variables que generan ruido en un salón de clases. Y la solución no siempre se encuentra en la “disciplina” o en el “control de grupo” del maestro.

A partir de un buen diseño arquitectónico las variables físicas anteriores pueden ser controladas para evitar barreras de aprendizaje. Una de las variables más comunes en ser controlada es la iluminación. Para ello la orientación del salón de clases depende de su ubicación en el planeta. Las puertas, ventanales, techos y sombras son cuidadas para evitar molestias en el profesor y en los alumnos (SEP, 1910; INIFED, 2007).

El ruido no es tema menor. Mientras que en ambientes hospitalarios estudian cómo el ruido físico afecta al tratamiento, al paciente y al médico, para luego aplicar esos hallazgos en la mejora del hospital, y por consecuencia, tener mejores resultados en el manejo de la enfermedad y de la salud (Biley, 1994), en ambientes educativos el ruido es una variable sin importancia y que debe ser absorbida por las habilidades del docente.

Una empresa española llamada European Acustica (2022) sugiere que el ruido de un aula, para ser cómodo, debe estar entre los 22 y 45 decibeles (dB), mientras que la OMS sugiere que no supere los 35 dB (SVANTEK, s.f.). Para ello recomiendan evitar elementos metálicos, poner antideslizantes de goma a sillas y mesas, así como hacer uso de alfombras, telas y corcho. Una observación interesante es la de cambiar el aparato de sonido para indicar entradas y salidas al salón por señales visuales o sonidos más amenos.

La empresa polaca SVANTEK (s.f.), también con giro en el control acústico, dice que las aulas con ruido mayor a 65 dB resultan irritantes, causantes de estrés y de malestar psicológico. Esta misma empresa subraya lo importante que es el diseño del aula. Y que los decibeles no son el único parámetro del ruido a tomar en cuenta para que la enseñanza y el aprendizaje sea efectivo en un salón de clases. Ellos hablan también de «tiempos de reverberación» (RT60) y del «índice de inteligibilidad del habla» (ITH). Estos indicadores, cuando son altos, afectan en la comprensión auditiva, pues las consonantes se disipan y las vocales se remarcan. Un aula en la que se encuentren alumnos que aprenden a leer y escribir debería prever estas condiciones.

Nuzha, periodista de Bangladesh (2022), ironiza sobre el problema del ruido en las escuelas. A vecinos y transeúntes se les pide silencio para no afectar la atención de los estudiantes, pero es la misma escuela la que genera el ruido que los afecta. La política educativa no ha tenido por objetivo el control del ruido. Una inversión en materiales acústicos sería cara. Es más barato invertir en cursos motivacionales masivos de vez en cuando que convenza a los maestros de tener el control.

Bibliografía

Biley, F. C. (1994). Effects of noise in hospitals. British Journal of Nursing, 3(3), 110–113. 

INIFED. (2007). Diseño arquitectónico: Educación Básica – Primaria. INIFED.

Nuzha, A. (2022). Sound pollution caused by schools is a real problem. The Daily Star.

SEP. (1910). Anuarios escolares de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes. Educación Primaria 1910 – 1911. Hemeroteca Nacional.

SVANTEK. (sf). Noise in schools. Disponible en https://svantek.com/academy/noise-in-schools/

villarrealpaz.jo@gmail.com

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