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viernes, julio 17, 2026
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Relanzamiento de la kakistocracia: la naturaleza política del gobierno

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“La crisis de la democracia actual se manifiesta por la pérdida de control sobre el poder económico, que ahora actúa como un poder salvaje e incontrolado”

Luigi Ferrajoli

No tener ni la menor idea de la forma en que funciona el gobierno, lleva al caos y a zona de desastre. El gobierno es de naturaleza esencialmente política. El gobierno solamente debe estar en manos de los políticos. El político es el que se forma para llevar a buen destino los asuntos de la “polis”, de una sociedad dada. No se trata de ser un técnico o un científico de la política. El político también carga con su propia naturaleza política y ahí es donde aplica el proverbio salmantino: “Lo que natura no da, Salamanca no presta”. Dicho de otra manera: La universidad no quita lo pendejo, solamente da el título.

Hemos visto a sujetos metidos a la esfera política, que carecen absolutamente de una formación política y que nada saben de ideologías, aunque despotriquen hasta en ese espacio. Uno de esos casos es el del “comemocos” Silvio Berlusconi. En México hay de esos ejemplares en todos los niveles. Algunos de esos mentecatos podrían ser buenos para otras cuestiones lo que no los califica para hacer política. No obstante, ese es uno de los riesgos de la democracia.

Una y otra vez, se confunde la política con la mentira, la hipocresía y la traición. Todo eso no es política sino simulación e impostura de la misma. La corrupción, la simulación, el oportunismo, tiene su nombre: politiquería. Una persona que llega al gobierno con las manos en las bolsas y sale del gobierno con las bolsas en las manos, ese es un politiquero, no un político. El que va al gobierno para enriquecerse o para robar a expensas del gobierno, no es un político, sino un traidor a los principios fundamentales de la política.

Hace ya varios años Michelangelo Bovero lanzó al universo de las ideas, el concepto de kakistocracia. Se trata de una forma de entender lo que ocurre cuando una cauda de imbéciles asume funciones del gobierno. La etimología del vocablo es reveladora. El concepto proviene de “kakistos”, que alude a “lo peor” y “kratos”, que se refiere al “poder”. Dicho de otra manera, kakistocracia hace referencia al gobierno en manos de los peores.

Cientos de años de la era actual, Platón y Aristóteles hablaban de “aristocracia”, término con el que se referían al “gobierno en manos de los mejores”. Para ligar los conceptos a los que separan miles de años, conviene aclarar lo que entendemos por los “mejores” y por los “peores”. Para medir con la misma vara, la evaluación debe poner de relieve variables análogas. Esas variables podrían ser los valores y virtudes, la sabiduría y la preparación intelectual. Otro indicador debería ser el correspondiente a los valores morales de los evaluados.

¿Cuál es el campo en el que se debe evaluar a las personas que ejercen funciones de gobierno? Ni más i menos que se trata del campo político. Cuando hablamos de política lo hacemos refiriéndonos a los asuntos de la “polis”, o lo que actualizando es un país, a una comunidad, a un Estado-Nación. De ahí que política implica administrar o llevar los asuntos de una sociedad en especial, tanto mal exterior de ella como al exterior de la misma. El político es pues el que administra o lleva los asuntos de una comunidad, que puede ser la de un pequeño grupo de vecinos o los de países enteros.

Ahora bien, los asuntos de un país son los de grupos de unas cuentas personas o los de millones de individuos. No se trata de asuntos personales, particulares. Por eso la naturaleza de la política es social, no individual. Equilibrar los intereses de miles o millones de personas, no resulta sencillo y requiere de formación especial. Dado que el gobierno es de naturaleza política, esta se define de manera muy diferente a lo que representa la administración de los intereses particulares.

Así pues, podemos adelantar una conclusión: el gobierno debe ser tanta política como sea posible y tanta administración como sea necesaria y suficiente. Esto es así dado que el gobierno debe administrar procurando los equilibrios que exige la suma de diversos intereses (en ocasiones hasta antagónicos), dada su naturaleza política. La política, al ser una esfera de acción en la que se encuentran diferentes intereses particulares o sociales, tiene como función esencial la de construir equilibrios. Muy diferente es la esfera de los intereses particulares, donde se debe procurar la satisfacción de los intereses de una persona, de un ente particular.

Cuando los peores atacan, cuando la kakistocracia embiste, la democracia tiembla, traquetea y amenaza con atorarse. He ahí el problema de la democracia. La democracia permite que sus enemigos embistan y accede a la acción de quienes la pueden destruir.

En la esfera gubernamental se debe lidiar con intereses nacionales y extranjeros, así como con los múltiples intereses de diferentes sectores de trabajadores, con variedad de intereses de varios sectores empresariales y así a cada paso. En la esfera de lo particular también se requiere construir equilibrios. En una empresa se requieren equilibrios entre trabajadores, entre socios o integrantes de una empresa, con las autoridades que regulan la actividad productiva, etcétera.

Los equilibrios son la ley que impera en las actividades humanas. Hasta en el plano familiar se requiere de ellos: entre padres e hijos, entre unos y otros familiares.

En todas las actividades humanas se requiere de equilibrios. Para construirlos se requieren reglas. Esas reglas no pueden aplicarse de manera indistinta en una esfera y otra. Las reglas para el funcionamiento del gobierno son diferentes a las de una empresa o a las de los ámbitos familiares.

Las reglas para que funcione el gobierno no aplican en el ámbito empresarial. Las reglas de la familia no aplican para el gobierno y las de la empresa no aplican en el plano gubernamental. ¿Cuál es el móvil de las reglas que regulan la actividad empresarial?: las de los intereses privados, las de la ganancia, las de la concentración del ingreso. ¿Cuál es el móvil de las reglas que regulan la actividad gubernamental?: las de la distribución equitativa de la riqueza.

Las reglas que aplican en el gobierno no aplican en las del plano empresarial. Las reglas de lo empresarial no aplican en la esfera gubernamental. Cuando ese principio se viola, sobreviene el caos y lo impensable.

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