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Cuando Pedro necesitó a Pedro… apareció Ángel Infante

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Antes de que Pedro Infante conquistara México, Ángel ya abría camino en la capital. Actor, doble de cine y pieza clave en la historia de una de las familias más famosas de la Época de Oro

Mucho antes de que Pedro Infante se convirtiera en el ídolo de México, mucho antes de que sus canciones sonaran en la radio y sus películas llenaran los cines, ya había un Infante abriéndose camino en este mundo.

Su nombre era Ángel Infante, hermano mayor de Pedro, orgullosamente nacido en Acaponeta, Nayarit, a las ocho de la mañana del 9 de octubre de 1914, según lo confirma su acta de nacimiento número 358.

De acuerdo con este documento, la historia de Ángel Infante comenzó en una familia donde la música no era un pasatiempo; era prácticamente parte del árbol genealógico.

Su padre fue Delfino Infante, filarmónico de profesión, de 33 años de edad, originario de Tebaira, Sinaloa, y vecino de Acaponeta en aquellos tiempos. Su madre fue Refugio Cruz, de apenas 23 años, originaria de El Rosario, Sinaloa. Y aquí viene un detalle que parece un guiño del destino.

Los testigos que firmaron el acta de nacimiento también eran músicos: Joaquín Toledo y Miguel Hernández, ambos filarmónicos, solteros y vecinos de Acaponeta. Es decir, aquel día había más músicos alrededor del acta que en algunos bailes de pueblo.

Y quien le dio el visto bueno final y su firma de autoridad fue el juez J. N. Echeagaray, quien, sin saberlo, estaba certificando el nacimiento de un pedacito de historia del cine nacional.

Se dice, se cuenta, se rumora que Ángel Infante fue el primero de los hermanos en aventarse la expedición rumbo a la Ciudad de México. Ahí consiguió trabajo en la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.

Según las malas lenguas de las buenas gentes, Ángel Infante fue un apoyo importante para su hermano Pedro en aquellos años en que la fama todavía no le sonreía desde las marquesinas.

Y ya cuando Pedro Infante se convirtió en El Ídolo Inmortal, no olvidó quién le había echado la mano en el camino. Así que lo invitó a trabajar con él en el cine.

La oportunidad llegó en 1948 con la película Los tres huastecos. Ahí trabajó como el doble de su hermano para lograr las escenas donde interactuaba el personaje del sacerdote. En otras palabras: Pedro tenía que actuar con Pedro… y para que Pedro pudiera hablar con Pedro, hacía falta Ángel.

Otras de las películas famosas en las que participó fueron Ahí viene Martín Corona (1952), A.T.M. ¡A toda máquina! (1951) y Los gavilanes (1955), entre muchas más.

Ángel Infante murió el 15 de diciembre de 1987, en la Ciudad de México, a los 73 años. Ese día se fue el hombre que fue doble, hermano, padre y protagonista. Nunca necesitó ser el más famoso de la familia; le bastó con ser indispensable.
Fuente: Archivo General del Estado de Nayarit (1914); Julián Pineda Galaviz / Vicente Quintero Murillo. El Heraldo de México, 9 de julio de 2021.

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