El relevo institucional en la Fiscalía General de Nayarit ya tiene fecha de ejecución en el calendario legislativo. La transición, que definirá el rumbo de la procuración de justicia por casi una década, se ha convertido en el centro de la agenda parlamentaria para el cierre del año, marcando el inicio de una etapa de definiciones políticas de alto nivel.
Luis Enrique Miramontes Vázquez, legislador de Morena, confirmó que el proceso formal para sustituir o ratificar al titular de la institución se consumará durante el último mes del año. El diputado detalló que el marco legal establece tiempos precisos para garantizar una sucesión ordenada que no afecte la operatividad de las investigaciones en curso.
Según el cronograma establecido, los meses de septiembre, octubre y noviembre se dedicarán íntegramente a la revisión de perfiles y al desahogo de las etapas administrativas correspondientes. Este periodo servirá para filtrar a los aspirantes y asegurar que quienes lleguen a la etapa final posean tanto la capacidad técnica como la solvencia moral necesaria para el cargo.
“Se contemplará una terna integrada a partir de 10 reconocidos abogados”, sentenció el parlamentario, al explicar que la selección final recaerá en manos del Pleno tras un escrutinio rigoroso. La mecánica busca elevar el perfil de los candidatos, obligándolos a demostrar una trayectoria pública alejada de cuestionamientos éticos.
Abierta queda la posibilidad para la continuidad administrativa, pues el legislador admitió que la actual fiscal general, Elvia Ludmila Heredia Verdugo, cuenta con el derecho de participar nuevamente en la contienda. Esta variable añade un matiz de expectativa política sobre si el estado optará por la consolidación del proyecto vigente o por un viraje en la estrategia de justicia.
Los interesados en ocupar esta alta responsabilidad tienen la obligación de acreditar una conducta ciudadana intachable, además de contar con título profesional en Derecho. La rigidez en los requisitos busca blindar a la institución contra perfiles que no garanticen la imparcialidad necesaria para encabezar el Ministerio Público estatal.
Serán nueve años los que el próximo titular permanecerá al frente de la dependencia, asumiendo su responsabilidad constitucional a partir del 22 de diciembre. Este mandato extenso otorga una estabilidad institucional que sólo podrá sostenerse mediante un desempeño alineado a los principios de legalidad y eficiencia que la ciudadanía demanda en materia de seguridad y justicia.







