EL FAMOSO TLC
Nuestro amigo, especialista en altos vuelos y experto en muchos temas, el Dr. Abel Ortiz Prado. aborpra@hotmail.com Consultor en gobierno, finanzas y administración pública. Asociaciones Público-Privadas se pregunta: ¿Qué debe hacer México para fortalecer la confianza institucional que exige la nueva economía de América del Norte? ante los desafíos de un Tratado de Libre Comercio que dure muchos años en su vigencia.
PAUSA NORTEAMERICANA
Y es que la noticia de que el T-MEC dejará de proyectarse hacia un horizonte de dieciséis años para pasar a un esquema de revisiones anuales fue interpretada por muchos como un simple ajuste en el calendario de negociaciones. Sin embargo, detrás de esa decisión hay una pregunta mucho más profunda: ¿qué condiciones deben existir para que tres países mantengan un proyecto económico común a largo plazo? Durante muchos años creímos que bastaba con reducir aranceles y facilitar el comercio. Hoy sabemos que eso ya no es suficiente. La competitividad de una región también depende de la fortaleza de sus instituciones, de la certeza jurídica, de la seguridad, de la energía, de la innovación y de la confianza que inspira su marco regulatorio.
LA EVIDENCIA
Aquí aparece una idea que ha acompañado a algunos de los economistas más influyentes de las últimas décadas. Douglas North sostenía que las instituciones existen para reducir la incertidumbre. Años después, Daron Acemoglu y James Robinson —premios Nobel de economía— profundizaron esa reflexión al demostrar que los países prosperan cuando cuentan con instituciones sólidas, previsibles e incluyentes, capaces de generar confianza para invertir, innovar y producir. No es necesario haber leído sus libros para comprender la idea central. Todos la experimentamos en la vida cotidiana. Una familia administra mejor su patrimonio cuando existen reglas claras. Una empresa invierte cuando confía en que los contratos serán respetados. Una economía crece cuando las reglas del juego ofrecen certidumbre para planear el futuro.
LA INTERPRETACIÓN
Desde esta perspectiva, la revisión anual del T-MEC puede entenderse como algo más que un mecanismo administrativo. Es una forma de evaluar periódicamente si las condiciones que hicieron posible la integración económica de América del Norte continúan vigentes. Cuando las instituciones generan confianza, los acuerdos pueden firmarse pensando en décadas.
CONFIANZA, ESE ASPECTO…
Cuando ese compañerismo comienza a debilitarse, los horizontes de planeación se acortan y las revisiones se vuelven más frecuentes. No porque el comercio haya dejado de ser importante, sino porque la confianza se ha convertido en uno de los activos económicos más valiosos del siglo XXI. Quizá ésta sea una de las lecciones más relevantes de la nueva economía mundial: los mercados ya no solamente observan indicadores financieros; también observan la calidad institucional, la estabilidad de las reglas y la capacidad de los países para ofrecer un entorno predecible a quienes invierten, producen y generan empleo. Los contratos pueden revisarse y firmarse en unas cuantas horas. La confianza puede tardar años en construirse y basta muy poco tiempo para ponerla en duda. -coloquialmente se dice por ahí que Roma no se construyó en un día, pero sí se destruyó. Este es el análisis del especialista Abel Ortiz Prado.
VEREMOS Y DIREMOS.







