La incertidumbre se apodera de las filas de Morena ante la pausa en la designación de las 12 candidaturas gubernamentales que aún permanecen en el aire. En un intento por contener la efervescencia política, la dirigencia nacional ha optado por administrar los tiempos, enviando a los cuadros interesados de vuelta a sus estados para continuar con las labores de territorio. Este movimiento táctico sugiere que la resolución de las coordinaciones estatales de defensa de la transformación se extenderá más allá de lo previsto originalmente, desvaneciendo la expectativa de anuncios inmediatos para esta misma semana.
Ante la presión mediática, la presidenta del partido, Ariadna Montiel, hizo un llamado a la serenidad institucional. “Desde aquí le decimos a las y los coordinadores de los estados que están todavía por definirse que hay que seguir trabajando”, puntualizó la dirigente. Durante su intervención, evitó comprometerse con un calendario específico, recordando que los estatutos internos otorgan un margen de maniobra amplio. “Nuestra convocatoria habla de que tenemos de aquí hasta diciembre para tomar esta definición. Hay que hacerlo bien, con calma, no con prisa y lo que queremos es que salgamos juntos, unidos”, subrayó Montiel.
Dicha ruta inició formalmente en junio con un registro masivo de 277 aspirantes para los 17 estados que renovarán administraciones. Aunque el documento rector permite postergar los fallos hasta finales de 2026, la cúpula partidista aceleró el proceso a finales de agosto, nombrando a los primeros cinco coordinadores tras la crisis política en Sinaloa. Perfiles como Nora Ruvalcaba en Aguascalientes y Santiago Nieto en Querétaro ya cuentan con el aval oficial, sin embargo, el freno repentino en las designaciones ha disparado el nerviosismo en las demarcaciones restantes.
Filtraciones y acusaciones de fuego amigo marcan el pulso en Baja California, donde la senadora Julieta Ramírez ha enfrentado señalamientos que la vinculan con agencias extranjeras. Sobre este punto, la dirigencia nacional calificó estas prácticas como contrarias al espíritu del movimiento. “Estaremos atentos a que sepamos de dónde viene, seguramente de la oposición, porque ningún compañero del movimiento usaría esas prácticas”, atajó Montiel, recordando que los ataques internos están estrictamente prohibidos por la convocatoria.
Mientras tanto, en Chihuahua la pugna se concentra entre la senadora Andrea Chávez y el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, quien ha recibido críticas directas del exgobernador Javier Corral. En el sur, específicamente en Quintana Roo, los nombres de Rafael Marín Mollinedo, Eugenio Segura y Patricia Peralta navegan entre cuestionamientos sobre su patrimonio. Guerrero presenta un escenario complejo: Esthela Damián, Beatriz Mojica y Abelina López compiten en un terreno donde Félix Salgado Macedonio mantiene la popularidad más alta, pese a las restricciones de parentesco impulsadas desde la presidencia de la República.
Nayarit figura en la lista de los seis estados bajo gobierno morenista donde las facciones ligadas a los mandatarios actuales miden fuerzas contra grupos disidentes. Esta misma dinámica se replica en Baja California Sur, Michoacán, Tlaxcala, Sonora y Zacatecas, donde la continuidad del proyecto se cruza con las aspiraciones personales. En San Luis Potosí, el panorama obliga al partido a una búsqueda de cuadros propios frente a la hegemonía del Partido Verde, que ya ha perfilado a la senadora Ruth González Silva para la contienda.
Se vislumbra también una batalla cerrada en Nuevo León, entidad bajo control de Movimiento Ciudadano, donde perfiles como Clara Luz Flores, Tatiana Clouthier y el senador Waldo Fernández intentan consolidar un frente unido. La estrategia de la dirigencia nacional parece centrarse en evitar fracturas irremediables, priorizando la unidad sobre la velocidad en un tablero político que se vuelve más denso conforme se acerca el cierre del año.







