El pasado 8 de septiembre se publicó el Informe PISA 2026 y el encabezado del Comunicado de Prensa condensa, en unas pocas palabras, la clave interpretativa de los resultados obtenidos: “El rendimiento de los estudiantes en lectura y matemáticas disminuyó de manera pronunciada en la OCDE”.
E, inmediatamente después ratifica esa afirmación ―después de señalar que el Informe PISA 2025 es el mayor análisis realizado hasta la fecha ya que contó con la participación de 760,000 estudiantes de 91 países―: “el rendimiento académico ha seguido disminuyendo en los países de la OCDE hasta llegar a los promedios más bajos registrados hasta el momento en matemáticas y lectura” y especifica lo señalado que “la puntuación media en lectura disminuyó 28 puntos y 22 puntos en matemáticas” lo que equivale, respectivamente, a un año y medio y a un año de aprendizaje. En cuanto al ámbito de las ciencias ―en el que PISA 2025 puso su acento― se reconoce que ha habido disminución en el puntaje entre 2015 y 2025, pero que se puede considerar modesto. Asimismo, se reconoce que la disminución en los puntajes en los países que participaron en PISA 2025 y que no pertenecen a la OCDE fue menor: 16 puntos en lectura y 8 puntos en matemáticas.
Después de llamar la atención acerca de la relevancia que sigue teniendo el contexto socioeconómico en el rendimiento y que la razón por la que disminuyeron esas diferencia no fue la mejora de los alumnos desfavorecidos, sino un rendimiento peor de los favorecidos y antes de exhortar a usar la inteligencia artificial y las herramientas digitales “con cuidado, para fines claramente definidos y de forma moderada”, se subraya que, en contraste con la tendencia generalizada “los resultados en ciencias mejoraron en Lituania, la República Eslovaca, Turquía, la República Dominicana, Georgia, Macao (China), Montenegro, Qatar, Tailandia, los Emiratos Árabes Unidos y Uruguay”; que “en Turquía, la República Eslovaca, Montenegro, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, aumentó el porcentaje de estudiantes con alto desempeño y disminuyó el de alumnado con bajo rendimiento en ciencias” y que “la mayoría de las provincias y los municipios chinos participantes [Beijing, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang], además de Estonia, Japón, Corea, Singapur, Taipéi chino y el Reino Unido, se situaron entre los diez sistemas educativos con mejores resultados en ciencias, matemáticas y lectura”.
Teniendo ante los ojos el gráfico que muestra las tendencias en los puntajes obtenidos en la prueba PISA entre 2006 y 2025, se puede apreciar, entre otras cosas: que los puntajes medios más altos en Ciencias se dieron en 2009, mismo año en que se obtuvieron los puntajes medios más altos en Matemáticas, mientras que en Lectura, los puntajes medios más altos, se dieron en 2012; que la brecha entre los tres campos no pasaba de 10 puntos entre 2006 y 2012, desapareciendo prácticamente, en la prueba 2015, manteniéndose muy pequeña entre Matemáticas y Lectura y ampliándose significativamente en relación con las Ciencias; la caída ―ya mencionada― en Matemáticas y Lectura se muestra brutal entre 2018 y 2025: en Matemáticas, de 496 puntos a 469 y de 493 a 466 en Lectura.
Indudablemente, entre la información más buscada en informes como el de PISA 2025 tiene que ver con la clasificación y, más concretamente, con los países mejor y peor evaluados y con los resultados del país al que se pertenece en relación con el resto de los países evaluados.
En ese sentido, no es ni extraño ni novedoso el que fueran países asiáticos aquellos cuyos estudiantes alcanzaron los más altos puntajes: Singapur, con 535 puntos, obtuvo los mejores resultados en términos absolutos, seguido de China (527), Taiwán (508), Japón (503) y Corea del Sur (501) y que, incluso la mayor parte de los avances más significativos se hayan dado también en países asiáticos como Brunéi, Camboya y Filipinas.
La presentación más clara de los resultados de PISA 2025 para la redacción de este artículo la encontré en el Informe del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de España, en el que ofrece unas tablas que tienen la limitación de incluir solamente a los países de la OCDE y de la Unión Europea.
En cuanto al rendimiento en Matemáticas, los puntajes más altos correspondieron a Japón [525 puntos], Corea [522], Estonia [508], Suiza [499] y Reino Unido [488]. Los puntajes más bajos, a su vez, a Colombia [381], Costa Rica [387], México [388], Chile [403] y Bulgaria [405].
En Lectura, los puntajes más altos los obtuvieron: Japón [503], Corea [501], Irlanda [500] Estonia [499] y Nueva Zelanda [497] y, los más bajos: Chipre [379], Bulgaria [387], Colombia [399], México [408] y Rumania [413].
Puesto que ―como ya se dijo― el acento de la prueba PISA 2025 estuvo puesto en las Ciencias, los resultados en este ámbito, aparecen desglosados en tres rubros: el proceso de “Explicar los fenómenos científicamente”, el proceso de “Investigar, evaluar y utilizar información científica para tomar decisiones y actuar” y el proceso de “Construir y evaluar diseños para la investigación científica e interpretar datos y pruebas científicas de manera crítica”.
En el primer rubro, Japón [542], Corea [525], Estonia [521], Canadá [512] y Reino Unido [512] obtuvieron los puntajes más altos, mientras que Chipre [404], Colombia [416], México [419], Bulgaria [420] y Rumania [422] obtuvieron los más bajos.
En el segundo rubro, los mejores puntajes los obtuvieron Japón [538], Estonia [530], Corea [525], Reino Unido [508] y Canadá y Nueva Zelanda [506]. Los más bajos: México [408], Colombia [413], Costa Rica y Bulgaria [422] y Rumania [426].
En el tercer rubro, Japón [534] Estonia [528] Corea [525] Australia [515] y Reino Unido [515] encabezan el cuadro, mientras que Rumania [422], Bulgaria y México [413], Chipre [412] y Colombia [407] aparecen al final…
Cabe señalar que los puntajes más altos de la prueba PISA 2025 fueron obtenidos por dos países que no pertenecen ni a la OCDE, ni a la UE: China, que obtuvo los puntajes medios más altos en Matemáticas y Ciencias y Singapur, que obtuvo los puntajes más altos en Lectura…







