“La trágica muerte del boxeador Arturo Lobito Torres pudo haberse evitado si se hubieran tomado las medidas de precaución adecuadas y aplicado un criterio más riguroso durante el combate”, aseguró en entrevista José Tomás Muñoz, expresidente de la Comisión de Box y Lucha Libre en el municipio de Tepic.
Muñoz comentó que éste se debió principalmente a la falta de criterio del réferi del encuentro, quien tiene la responsabilidad directa de proteger la integridad física de ambos contrincantes y detener la pelea para evitar un desenlace fatal.
De igual manera, el exdirigente subrayó que los promotores tienen la obligación contractual e ineludible de cubrir los gastos médicos y funerarios ante cualquier accidente o incidente sobre el encordado.
En este mismo contexto, el exvocero de la Comisión de Box y Lucha Libre en el municipio de Tepic explicó que existen casos en los que los boxeadores, sin caer a la lona, ya se encuentran en estado de nocaut: “He visto peleas en donde los boxeadores, después de recibir uno o dos golpes, quedan noqueados pero se mantienen de pie sobre el cuadrilátero; por inercia estiran las manos y tiran golpes, pero no están conscientes de lo que hacen. Ahí es donde entran los impactos peligrosos que les pueden provocar la muerte, como fue el caso de Arturo Lobito Torres”.
Finalmente, Muñoz detalló que en el boxeo profesional existen leyes y convenios que se deben pactar antes de que el deportista suba a combatir: “El promotor funge como patrón y el boxeador como trabajador u obrero; de parte del patrón existe un compromiso legal de solventar la totalidad de los gastos en caso de que un pugilista sufra cualquier tipo de lesión”.



