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lunes, octubre 5, 2026

Vedetismo

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¿Cristiano Ronaldo es uno de los jugadores más importantes de la historia? Sí.

¿Se cuece aparte? Sí.

¿Es el jugador más significativo de la Selección de Portugal? Claro.

¿Es la máxima figura en la historia de Portugal? Obvio.

¿Es un personaje que despierta admiración y hasta veneración? Sin duda.

Pero Cristiano Ronaldo es (o era) integrante de un colectivo, de un grupo, de un equipo que es dirigido por un entrenador. Si el entrenador le prometió jugar por lo menos 30 minutos contra Noruega y no lo cumplió, mal hecho. Pero si a la mera hora decidió no meterlo, estaba en su derecho. Y si no lo quiso utilizar contra Dinamarca, también.

Cocerse aparte no lo exime de sus obligaciones grupales. Por un disgusto directo con el entrenador, Cristiano abandonó la concentración de la Selección de Portugal, la semana pasada. Tomó su avión privado y se fue con sus chivas a otra parte.

Dejó botado al representativo de su país, dejó botado el escudo, dejó botados a sus compañeros. Es un insolidario que solo piensa en él, que no respeta a su autoridad. Un arranque que quizá no lo define, pero que sin duda lo describe.

Gravísima falta disciplinaria. ¿Será sancionado o pasará lo mismo que aquí con la Federación o los Pumas y su tibia directiva en el caso reciente de Pedro Vite? El vedetismo del divo portugués no tiene límites.

Vergonzoso berrinche de un engreído, egocéntrico, que se supone que es un excelente profesional. Indisciplina escandalosa de quien siente que el mundo no lo merece y cree que está por encima de los demás.

¿Ese es el jugador paradigmático que tanto admiran sus seguidores?, ¿largarse de la concentración es un buen ejemplo para los niños que lo idolatran?

Mientras tanto, la Selección Nacional jugó su tercer partido bajo el mando de Rafael Márquez, el sábado pasado en Arizona.

Funcionamiento calamitoso, plagado de errores y horrores. El portero Raúl Rangel se equivocó en dos anotaciones de Estados Unidos, la primera, al no atinar si atajar con la mano o patear, y la segunda, regalándole el balón a un contrincante.

Para acabarla de amolar, cerca del final del partido, Álvaro Fidalgo entregó un pase comprometido a Diego Campillo. El defensa central del Guadalajara increíblemente se dejó ganar la posición y fue superado por velocidad por Tillman, que marcó el tercer y definitivo gol. Le comieron el mandado feamente.

Pifias garrafales que no pueden tolerarse. Una imagen pobre, completamente diferente a la que vimos durante el Campeonato Mundial.

En el cuarto y último partido de esta gira, el equipo nacional jugará mañana contra la selección chilena en el Memorial Coliseum de Los Ángeles, California.

Heriberto Murrieta
Heriberto Murrieta
Cronista y analista deportivo. Uno de los periodistas más respetados y con mayor trayectoria en el país. Con más de 40 años de experiencia en televisión, radio y prensa escrita es considerado uno de los grandes especialistas de la tauromaquia y el futbol nacional. Actualmente es conductor titular en los programas más icónicos de ESPN México.

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