Algunas veces he escuchado a los periodistas hacer preguntas en la mañanera. Me recuerdan mi niñez, me decían El Niño cuando aprendí los rudimentos del oficio, y siento una cierta nostalgia. Sin ser cierto, entre sus burlas al novato que era yo, Rogelio Zúñiga platicaba que yo llegaba a las oficinas de nuestros entrevistados preguntando «Buenos días tengan sus mercedes. Abusando de sus bondades, ¿qué hay de novedades?». Lo cierto eran las preguntas que con muchos trabajos lograban hacer mis compañeros mayores a los presidentes de la República, cuando por fin atravesaban los cinturones de seguridad del Estado Mayor Presidencial: «¿Cómo se siente en Nayarit?». O las casi guerrilleras: «¿Le gustó el pescado zarandeado?». Sobran preguntas así en estos tiempos de la mañanera, lo mismo al redentor tropical que a la doctora Claudia.







