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lunes, octubre 19, 2026
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Recensión: De ensayos y ensayistas de Jesús Silva-Herzog Márquez

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Este libro vino a ayudarme a comprender la naturaleza del ensayo. Desde entonces, se ha vuelto uno de mis géneros favoritos. Ya no me suele pasar, pero antes, al escribir, solía tener un pensamiento recurrente. Pensaba que tenía que sustentar todo lo escrito. Fui formado bajo la práctica del citismo. Todo aquello que me animaba a decir tenía que estar fundamentado por pruebas y evidencias publicadas en textos de carácter científico. No hay nada de malo en ello. Lo malo está en creer que todo escrito debe seguir esas reglas. Si vas a hablar sobre temas disciplinares o profesionales, asegúrate de hacer las citas correctas, pero escribir está lejos de ser solo eso. 

Sí, para escribir hay que haber leído, pero no necesariamente citar. Dice Octavio Paz, mi medio homónimo, que leer es importante para escribir, sobre todo leer en la juventud. Luego, lo importante es saber pensar las cosas. Y justo creo que el género para eso es el ensayo. El ensayo permite escribir de cualquier cosa. Sobre las fiestas, el alcohol, la comida, el dormir, los amigos, lo aburrido, el trabajo, los jefes, la escritura misma, las modas, la tradición y cualquier cosa que se te ocurra. Una vez intenté hacer un escrito sobre las puertas. Fue estimulante.

Silva-Herzog dice que el ensayista es una serpiente, que zigzaguea entre un tema y otro, toca la orilla del círculo como una tangente y nunca va al centro de lo que se propone, que elige un argumento, luego otro, luego otro y luego otro; los desecha cuando encuentra el siguiente, no mejor ni peor, solo otro. ¿Cuál es el método del ensayo? Divagar y evitar demostrar. Eso dice Jesús. Lo que digo yo es que cuiden cómo evalúan al ensayista. La libertad con la que escriben, y lo gratificante de sus escritos, puede llevar a más de uno a ingresar en alguna secta víctima de una ideología desprovista de conocimientos útiles. Escribir con tanta libertad puede ser peligroso. Hay ensayistas de pensamiento admirable, pero también los hay quienes buscan la estafa. 

Pero bueno. Te invito a escribir. No tienes que hacerlo de forma poética ni probar hipótesis. Escribe por escribir. Escribir no debe ser un acto solemne. Elige una cosa que tengas a tu alrededor y escribe cinco renglones sobre ella. Si no queda claro, no importa. Solo no te hagas pasar por experto creyendo que poder escribir sobre cualquier cosa te da las credenciales para capitalizar las necesidades de otros. El ensayo es una serpiente que si se le quitan los ojos de encima puede morder a quien juega con ella. 

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