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Así nos vieron los gringos en 1950… ¿hoy qué dirían?

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Una revista de Arizona, que antes nos llamó uno de los estados más aislados de México, volvió y encontró un Tepic irreconocible

En noviembre de 1950, una revista estadounidense emprendió un viaje desde Arizona hasta Jalisco, atravesando Sonora, Sinaloa y, por supuesto, Nayarit.

Al llegar a Tepic, encontró una ciudad que, según sus páginas, había cambiado tanto en ocho años que muchos apenas la reconocerían… y los que sí la reconocieron se hicieron los disimulados, ¡por purititita envidia!

La revista se llamaba Arizona Highways y costaba treinta y cinco centavos de dólar. Y en ese número traían todo un viajecito planeado: salir de Arizona y bajar hasta Jalisco, pasando por Sonora, por Sinaloa y, ¡claro!, por Nayarit.

Ocho años antes, esa misma revista nos había descrito como “uno de los estados más recónditos y aislados de México”… Fíjense nada más: desde entonces, quien nos buscaba en el mapa no nos encontraba a la primera.

La revista añadió que Tepic era una ciudad metida allá en la sierra, que nomás el tren conectaba con el mundo, donde la gente vivía con calma: “parecen ignorar el ajetreo del mundo exterior; o, si lo conocen, no les preocupa”.

¡Peeero!, según sus páginas, algo bien extraordinario estaba pasando, y no precisamente a vuelta de rueda.

Ahora ya había escuelas nuevas, clínicas con médicos que bajaban la mortalidad infantil, cientos de almacenes para guardar la cosecha y, sorprendentemente, un campo que en tres años casi duplicó su valor: más de 83 millones de pesos en 1949.

Maíz, frijol, caña, tabaco. La revista llamó a Nayarit: “el granero de maíz” de México.

Además, se pavimentó la carretera hacia Guadalajara por las barrancas y otra carretera rumbo a Sinaloa. Y en los ríos que todavía no tenían puente, el gobierno ponía transbordador, ¡gratis!

En 1950 era toda una novedad salir de Tepic y, en apenas una hora, ya estar oliendo a mar. La carretera nueva te llevaba hasta San Blas en un abrir y cerrar de ojos. Y allá esperaba un pueblito de pescadores que empezaba a llenarse de turistas.

Según las malas lenguas de las buenas gentes, Tepic tenía algo más que presumir: un mercado público que fascinó a los visitantes por su limpieza. ¡Sí, señores! Hasta el aseo del mercado mereció mención en una revista extranjera.

¡Peeero! ¿Quién era el principal responsable de aquella transformación? Según la revista, era el gobernador Gilberto Flores Muñoz.

Y se dice, se cuenta, se rumora que la gente de aquellos tiempos le tenía tanta fe que lo querían de presidente de la República: “Fíjese en lo que ha hecho por Nayarit; piense en lo que podría hacer por todo México”.

La revista Arizona Highways cerraba su recorrido mirando hacia el futuro y anticipando nuevos cambios para Nayarit. ¿Entonces, pues, qué nos pasó?

Fuente: Revista Arizona Highways, noviembre 1950.

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