Ordenando papeles —de esos que se van acumulando con el paso de los días—, me encontré el comprobante de la cuarta dosis de vacuna contra la Covid-19 y, de manera casi inmediata, vinieron a mi memoria las imágenes de amigos, parientes y conocidos que partieron de este mundo afectados por la pandemia, así como una bella canción italiana de los ochenta denominada “Il tuo giorno” [tu día], cuya letra exhorta a la esperanza en medio del dolor, de la pena, del sufrimiento: “tu día llegará” “tal vez de improviso, como cuando cambia el viento” y que, entre otras frases, contiene una que he plasmado en el título de estas palabras y que dice “quello che hai vissuto sarà solo il ricordo di un incubo finito” [lo que has vivido será solo el recuerdo de un incubo que se ha ido”.

No parece casual el que esa canción —obra de Luca Barbarossa— haya emergido en mí en medio de esos recuerdos, porque la declaración del final de la pandemia de Covid-19, emitida a nivel mundial, panamericano, nacional y estatal en fechas recientes, puede ser considerado como el final de la presencia diferenciadamente global de un coronavirus que afectó, de las más diversas maneras, a los más diversos ámbitos de la realidad —de ahí su consideración como una especie de íncubo [un ser demoniaco, aunque en este caso, sin la connotación sexual del término original]— , con un núcleo fundamental relacionado con la salud.

Más allá de los recuerdos y de la tranquilidad que trae consigo el reconocimiento oficial de que la pandemia de la Covid-19 ha concluido —lo que no significa que se haya ido del todo porque, seguirá presente como una enfermedad endémica—, no está por demás echar una mirada crítica a la manera como hicieron frente a la pandemia diferentes grupos de la sociedad y, muy particularmente, las autoridades responsables de la salud.

Ante todo, los datos duros y abstractos: de acuerdo con la página Worldometer que viene recabando datos relacionados con la Covid-19 desde el 29 de enero de 2020, al 03 de junio de 2023, se tenían contabilizados 689,832,814 casos a nivel mundial y 6,885,948 muertes [su índice de letalidad es de 9.9%, es decir 10 muertes por cada 1,000 casos confirmados]. Sin embargo, las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud de mayo de 2022 hablaban ya de 15 millones de muertes.

Si se comparan estos datos con las muertes provocadas por la pandemias más letales de la historia [La Peste Negra (1347-1351): 75 – 200 millones de muertes; Viruela (1520): 56 millones de muertes; La Gripe Española (1918-1919): 40-50 millones de muertes; VIH/SIDA (1981-actualidad): 25-35 millones de muertes], se puede decir que el número de muertos provocados por la pandemia de Covid-19 quedó muy lejos de las cifras de esas cinco grandes pandemias.

Un acercamiento regional, con base en los datos de la OMS, —organismo que, por cierto, reporta un número mucho más alto de casos confirmados [767,364,883] que el Worldometer— muestra al continente europeo como el que registró un número mayor de contagios [276,467,414] que contrasta con el continente africano, que registró solamente 9,532,788 casos confirmados. En cuanto a las muertes por Covid-19, en África se contabilizaron 175,371, mientras en América el número de muertes ascendió a 2,954,589.

Entre esos datos proporcionados por la OMS llama la atención que el número de contagios y muertes relacionados con la Covid-19 sea inversamente proporcional desde el punto de vista de los ingresos de la población: mientras en los países con altos ingresos se dieron más de 422 millones de contagios y cerca de 3 millones de muertes, en los países de bajos ingresos se dieron solamente dos millones de casos confirmados y 45 mil muertes, lo que nos mueve a pensar que esta pandemia golpeó más fuerte a los países ricos que a los pobres.

Esto se confirma si se atiende al número de casos confirmados, ya que, entre los once países con más altas cifras se encuentran —en un listado que encabezan los Estados Unidos con 103 millones y China con 99— 7 de los países miembros del G8 [solo falta Canadá], además de India, Brasil y Corea del Sur, tres países de los ahora denominados “emergentes”.

Si se atiende al número de muertes, nuevamente, aparecen los Estados Unidos con las cifras más altas [1,127,152] y siguen apareciendo 8 de los países de la lista anterior [excepto China, Japón, y Corea del Sur que muestran un número bajísimo de muertes 121,235, 74,694 y 34,754 respectivamente, no obstante el alto número de contagios de 99, 33 y 31 millones respectivamente] e irrumpen Indonesia [161,762], Perú [220,673] y México [334,107].

Tomando como criterio la relación entre el número de muertes y la población total —un comparativo que no permite la tabla de la OMS, pero sí la de Worldometer— encontramos a Perú a la cabeza de la lista con una cifra de 6,551 muertes por millón de habitantes, seguida por trece países con una población menor a 20 millones. Entre los países con una población igual o mayor que la de Perú, el siguiente país en ese listado es Estados Unidos, con 3,417 muertes por millón de habitantes. Reino Unido y Brasil, con 3,290 y 3,264 muertos por millón de habitantes, siguen en esa lista, entre los países con más de 30 millones de habitantes. En esa lista, nuestro país ocupa el 39° lugar, con 2,540 muertes por millón de habitantes.

Atendiendo al índice de letalidad [la relación entre muertes y casos confirmados], a partir de los países con mayor número de muertes, llaman la atención los índices de Perú [4.8] y de México [4.3], al compararlos con los de Brasil [1.8], Rusia [1.7], Estados Unidos [1.0], Gran Bretaña [0.09] e India [0.09]. Esta diferencia parece obedecer al hecho de que tanto en Perú como en México—aun dentro de sus limitaciones— se contabilizaron mejor las defunciones que los contagios. No es casual que en los informes diarios que se daban en “La mañanera”, rápidamente desapareciera el dato del índice de letalidad…

Para finalizar estas “palabras” dos datos a nivel de entidades federativas: Michoacán era —a fines de julio de 2022—el estado con el índice de letalidad más alto en el país: 8.49; Baja California Sur, el índice más bajo: 2.26.

En Nayarit —de acuerdo con los datos del tablero del Conacyt— al 31 de mayo de 2023 se contabilizaban 77,620 casos confirmados [43,376 en el municipio de Tepic] 3,287 defunciones [1,399 en el municipio de Tepic], lo que muestra un índice de letalidad del 4.2 a nivel estatal y del 3.2 en el municipio de Tepic.

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