Volantín | Trágica gobernanza

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Por Salvador Cosío Gaona

La migración masiva se ha convertido en un tema crucial y preocupante en nuestra sociedad actual. Las personas huyen de sus países de origen en busca de mejores condiciones de vida, seguridad y oportunidades que sus gobiernos no pueden proporcionar. En el caso de Nicaragua, el presidente Daniel Ortega es uno de los responsables principales de esta crisis migratoria, debido a su pésima gobernanza y su falta de respeto por los derechos humanos. 

Daniel Ortega ha gobernado Nicaragua durante décadas, y su mandato ha estado marcado por la corrupción, el nepotismo y el autoritarismo. A lo largo de los años, ha consolidado su poder al socavar el sistema democrático y manipular las elecciones para mantenerse en el poder. Ha silenciado a la oposición, censurado a los medios de comunicación y reprimido violentamente a quienes se atreven a expresar sus descontentos. 

La falta de libertades y la creciente represión en Nicaragua han llevado a un deterioro generalizado de la calidad de vida de sus ciudadanos. La falta de oportunidades económicas, la inseguridad y la creciente violencia han empujado a miles de personas a abandonar sus hogares y buscar refugio en otros países. La migración se ha convertido en una cuestión de supervivencia para muchos nicaragüenses. 

Además de su gobernanza autoritaria, el presidente Ortega ha llevado a cabo políticas económicas desastrosas que han debilitado aún más al país. Su administración ha favorecido a un grupo selecto de allegados y ha descuidado a la mayoría de la población. La corrupción rampante y la falta de transparencia han socavado la confianza en las instituciones y han debilitado la economía nacional. 

La migración masiva no solo tiene un impacto en Nicaragua, sino también en los países de destino. Las naciones vecinas se ven abrumadas por la llegada de miles de personas en busca de asilo y mejores oportunidades. Los sistemas de asilo y migración se ven desbordados, y las comunidades locales enfrentan desafíos para integrar a los recién llegados. 

Es necesario destacar que la migración no es una elección fácil para la mayoría de las personas. Dejar atrás su hogar, su familia y su país de origen es una decisión desgarradora que solo se toma cuando no hay otras opciones viables. La migración es un indicador claro de la crisis humanitaria y de gobernanza que enfrenta Nicaragua. 

La comunidad internacional no puede permanecer en silencio frente a la situación en Nicaragua. Es necesario que los líderes mundiales y las organizaciones internacionales condenen enérgicamente la represión del presidente Ortega y exijan un cambio real en el país. Las sanciones y la presión diplomática deben utilizarse para impulsar reformas democráticas, el respeto por los derechos humanos y la mejora de las condiciones de vida de los nicaragüenses. 

Asimismo, es fundamental apoyar a los países vecinos que están recibiendo a los migrantes nicaragüenses. Estos países necesitan asistencia financiera y recursos para garantizar la protección y el bienestar de los refugiados. 

En los últimos años, Nicaragua ha sido testigo de la devastación causada por las políticas y acciones del presidente Daniel Ortega. Su gobierno autoritario y represivo ha llevado al país a una profunda crisis social, económica y política, lo que ha resultado en un aumento alarmante en el fenómeno de la migración masiva. 

Daniel Ortega ha gobernado Nicaragua durante más de una década con un estilo autoritario que ha socavado las instituciones democráticas y los derechos humanos. Su gobierno ha utilizado tácticas de represión política, como la persecución de opositores políticos, la censura de los medios de comunicación y la manipulación de los procesos electorales. Estas acciones han llevado a un clima de miedo y desconfianza, empujando a muchos nicaragüenses a buscar refugio en otros países donde puedan disfrutar de libertades básicas y seguridad. 

La corrupción y la mala gestión económica han sido una constante durante el mandato de Daniel Ortega. Los escándalos de corrupción han salpicado a altos funcionarios del gobierno, mientras que la economía del país se ha estancado. La falta de inversión en sectores clave, como la educación y la salud, ha dejado a muchos nicaragüenses sin acceso a servicios básicos de calidad. La falta de oportunidades económicas y la pobreza resultante han llevado a un éxodo masivo de ciudadanos en busca de mejores condiciones de vida. 

Bajo el gobierno de Daniel Ortega, Nicaragua ha sido testigo de graves violaciones de los derechos humanos. Las fuerzas de seguridad han utilizado la violencia y la represión contra manifestantes pacíficos y opositores políticos, resultando en la pérdida de vidas y la detención arbitraria de personas. La falta de justicia y rendición de cuentas ha generado un clima de impunidad en el país, lo que ha llevado a muchos nicaragüenses a huir en busca de protección y seguridad en otros lugares. 

La falta de oportunidades y desarrollo económico en Nicaragua es otro factor importante que impulsa la migración masiva. Bajo el gobierno de Ortega, el país ha experimentado una disminución en la inversión extranjera y un deterioro de la infraestructura. La falta de empleos formales y la ausencia de un entorno propicio para los emprendedores han llevado a una creciente desesperanza entre la población, lo que impulsa a muchos a buscar oportunidades en el extranjero. 

La gestión de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua ha llevado al país a una profunda crisis social, económica y política. Su estilo autoritario, la represión política, la corrupción, la violación de los derechos humanos y la falta de oportunidades han creado un clima insostenible para muchos nicaragüenses, lo que irremediablemente los está obligando a emigrar hacia el norte principalmente, buscando el famoso sueño americano, que tristemente hoy es una pesadilla. 

 opinion.salcosga@hotmail.com 

@salvadorcosio1 

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