La Serpentina | Un vaso de agua en el desierto

Muchos no entenderán porque para algunos, recibir como regalo un triciclo, equivale a recibir un automóvil del año

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Al escribir esta columna, recordé un relato que hace muchos años, me contó mi amiga y en ese tiempo compañera de labores en Meridiano de Nayarit, la señora Mary Carmen Núñez.

Pues sucede que Mary Carmen Núñez, frecuentemente se enrolaba en causas altruistas, esa era y seguramente sigue siendo parte de su vocación personal, y entonces me comentó que alguna vez había ido a apoyar a los migrantes que cruzaban de Arizona México a Arizona Estados Unidos, trayecto que tenían que hacer por un voraz desierto en el que muchos perecían porque no soportaban los calorones desérticos, con la falta de agua; la labor de Mary Carmen, juntamente con otros voluntarios, era la de proveer con galones, botellas y demás recipientes dejados en partes estratégicas del desierto de Arizona, el agua.

Un dato que me dio y que me pareció de mucha maldad, era que los llamados rangers, y los gringos güeros, tipo Donald Trump, cambiaban el agua por líquido de fertilizante o le echaban alguna solución química venenosa al agua para así acabar con quienes iban a cumplir el sueño americano.

Este comentario lo hago porque recibo un boletín informativo en donde el Sistema DIF Nayarit, que encabeza la doctora Beatriz Estrada Martínez, a través de la Unidad de Atención Ciudadana y de la coordinación de Casa de la Mujer, anunció la entrega de dos triciclos, una silla de ruedas especial y un par de férulas infantiles a beneficiados de Tepic y Rosamorada.

Y probablemente alguno de mis amados lectores y lectoras, piensen que es poca cosa, pero al igual que lo que les dije líneas arriba, hay cosas que algunos no valen mucho, pero para otros son oro molido, en el caso de los migrantes, muchos de ellos lograron sobrevivir, luego de echarse un trago de agua y evitar morir deshidratados.

Pero en el caso que nos ocupa, ocurre lo mismo, el apoyo se dio a  familias de escasos recursos, quienes viven un día sí y otro también, llenos de adversidades, no tienen un sueldo semanal, quincenal o una pensión mensual, a estas personas a las que va dirigida la ayuda, la doctora BEATRIZ ESTRADA MARTÍNEZ, les pidió no rendirse a pesar de las adversidades reconociéndoles su capacidad para salir adelante, este reconocimiento es al ver que siguen luchando a diario, por la vida, la sobrevivencia, es la gente que nunca espera nada de nadie, y cuando es apoyada por una institución como el DIF, siente que se el cielo se hizo presente en ellos, sienten que sus carencias cotidianas, serán menos.

En su momento,  la doctora Beatriz Estrada Martínez hizo entrega de dos triciclos, una silla de ruedas especial y un par de férulas infantiles, y sólo para que  los que nunca han tenido esas carencias en alguna parte de su vida, vean lo que ocurre cuando un humilde, sin llegar al grado de indigente recibe algo, les comparto lo que dijo María Guadalupe Rentería, de 77 años de edad, quien se mostró muy emocionada y motivada con la entrega de un triciclo que recibió, expresando su sincero agradecimiento en sus palabras que les participo:

“El día de hoy fui beneficiada con un hermoso triciclo y estamos muy felices porque es un automóvil último modelo para nosotros, y con el yo trabajo pepenando en la colonia Canteras Del Nayar, ahí trabajamos trayendo ropa, zapatos para ir a llevarlos al tianguis y poder subsistir y no andar con hambre ni nada, sino para comer felices, frijolitos y lo que nos regala la señora Beatriz Estrada, esposa del señor gobernador. Yo vine y he sido muy bien recibida en este DIF que es para nosotros los pobres nuestro hogar. Muy complacida, mi corazón se me saltaba de gusto y de manera gratuita el apoyo, a mí no me va a costar nada, ni un cinco”,

Compartí estas palabras, porque las he escuchado en muchas personas que sueñan, así como lo oyen, y leen, sueñan con algún día comprar un triciclo, para cargar papel y cartón y venderlo, para ofrecer fruta, duritos, tostadas, etcétera, los que nunca han padecido necesidad, seguramente no comprenderán cuando la señora de 77 años, observen, es una persona que en breve tendrá 80 años, ya una anciana, pero para ella, recibir gratis un triciclo, que le facilitará seguir “pepenando”, todo aquello que se encuentre en los tiraderos y que luego lo llevará a los tianguis, donde alguien lo comprará y con ello logrará que esta señora de nombre María Guadalupe Rentería, de 77 años, siga comiendo juntamente con los que dependen económicamente de ella, claro que es una bendición comparable a “tener un  automóvil último modelo”, desde su perspectiva de vivir eternamente en la carencia, la necesidad, la miseria, la penuria, el hambre, y todas aquellas necesidad básicas que nos aquejan día tras día…¡bendito el vaso de agua en el desierto, que permite que muchos logren su sueño!…hasta mañana.

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