Víboras | Patético final del PRI, que alcanzó la cima

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El patético final de un partido que alcanzó la gloria. Es triste, porque muchos de los activos del Partido Revolucionario institucional (PRI) ya se trasladaron a Morena, o en el menor de los casos a uno de sus partidos satélites: el Partido Verde o el Partido del Trabajo (PT).

Basta con echarle una mirada al Revolucionario Institucional, para saber que —todo, por donde lo veas— está hecho pedazos.

Antes, no hace mucho tiempo, mencionar al PRI era sinónimo de respeto, se cuadraban los policías cuando escuchaban las siglas. Incluso, cuando te referías a un Policía Federal de Caminos (PFC) —que ya no hay en estos momentos– te decían: “vaya con cuidado a su destino”.

Fueron los años maravillosos de un partido que ahora está en total decadencia. Desde su propio Alejandro Moreno Cárdenas a quien le llaman “alito”.

Antes por más defectos que pudiera tener, si era hombre o mujer, nunca se rebasaba la barrera del respeto. Siempre había una delgada línea que separaba al funcionario o al diputado, senador, gobernador y presidente de la República ¡Qué años!

 Fue el tiempo de Andrés González Palomera, de don Rafael Yerena Zambrano, de Gustavo González Villaseñor, Aurelio Rodríguez Garza, Rafael Pimienta. Era el partido con el que soñó ingresar don Fernando González Corona.

Pero también de grandes mujeres como Dulce María Sauri Riancho, Beatriz Paredes Rangel o María del Los Ángeles Moreno, todas fueron espléndidas en el debate.

Ahora en Jalisco, la candidata es Laura Lorena Haro Ramírez, una mujer que ya fue diputada, pero que carece de la base militante, como si la tenía don Guillermo Cosio Vidaurri, Francisco Medina Ascencio, Jesús González Gallo, Flavio Romero de Velazco, por mencionar algunos.

Laura Haro parece que compite en la elección más que para ganar, por la anécdota de haber participado para que le quede el recuerdo de que un día participó, pero que no ganó, porque está destinada a perder, eso júrenlo desde ahora.

La sede del PRI luce desolada, y no porque Teresita Marmolejo López, su dirigente en Puerto Vallarta no le eche ganas, simplemente le entregaron un partido, no agonizante, sino muerto.

En los comicios pasados no sacó ni quisiera reintegro, yo digo que vamos achando mano del “llamado” voto útil.

A nivel nacional tuvieron que echar mano de una alianza con los grupos adversarios, PAN y PRD, que cuando menos el último de los partidos, está luchando por sobrevivir en la contienda que sigue.

Por eso digo que el PRI fue un partido que alcanzó la gloria y está a punto de perder. Así está el panorama, dramático, por cierto.

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