La Serpentina | El glorioso Ejército Mexicano

Sin límites, la sociedad que cada día a luchar por su superación, apoya al Ejército Mexicano, quien es atacado por aquellos dedicados al crimen y la maldad, nunca por la gente de bien

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Por supuesto que todos los mexicanos, excepción echa de aquellos que son malandros, estamos orgullosos de nuestro glorioso Ejército Mexicano, es decir de los elementos que forman parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, mejor conocida como la SEDENA, en donde se encuentran a soldados aglutinados o clasificados -para que se entienda mejor el lenguaje- en 4 clasificaciones de grados: Clases, Oficiales, jefes y Generales, los cuales a su vez están conformados por 15 grados. La jerarquía se compone de la siguiente forma, clases: soldado cabo, sargento 2o, sargento 1o; oficiales: subteniente, teniente, capitán 2o y capitán 1o. Posterior a este escalafón se encuentra la categoría de jefes: mayor, teniente coronel y coronel. Y el último escalón de la jerarquía es, generales: general brigadier, general de brigada, general de división y general secretario de la Defensa Nacional, este último grado que es el máximo dentro del Ejército Mexicanos, me refiero al general Secretario de la Defensa Nacional, yo lo clasificaría de alguna forma, como el general de generales, por decirlo de alguna manera personal, porque desde luego que esto no es lo oficial ni correcto dentro del ejército mexicano.

Bueno pues el caso es que en 1950 se emitió un decreto para declarar el 19 de febrero, el Día del Ejército Mexicano, esto porque la historia del ejército mexicano se remonta incluso a la formación de ejércitos de la época prehispánica, pero fue el 19 de febrero de 1913 cuando surgió el Ejército mexicano, como se conoce actualmente. Esto bajo un decreto en que el Congreso de Coahuila desconoció al General Victoriano Huerta y dio a Venustiano Carranza facultades para crear una fuerza armada y restablecer el orden constitucional, de este decreto y esta fecha, se tomó desde 1950 como ya dije, para reconocer cada 19 de febrero, desde ese año mencionado, a las fuerzas armadas pertenecientes al Ejército Mexicano.

Y debo decirlo, el respeto que inspiran los soldados del ejército mexicano, se lo han ganado a pulso, ciertamente en estas fuerzas armadas, eventualmente se han dado casos de indisciplina, de pasarse de los lineamientos marcados explícitamente por sus superiores, pero todos estos casos son sancionados para escarmiento del resto de los componentes de estas fuerzas armadas y para evitar que los abusos perduren con quien crea que estar en las fuerzas de la SEDENA, es una patente de corzo que lo autoriza a cometer desmanes.

Los soldados no son solamente armas, no son solamente guerra, como tampoco son solamente perseguidores de grupos armados o bandas que trafican con enervantes, los soldados los hemos visto ayudando en las desgracias que viven los pueblos que son atacados por fenómenos naturales, los hemos visto imponiendo el orden en donde la población sufre de anarquía por alguna tragedia de la naturaleza, los hemos visto cuidando de las pertenencias de personas que son evacuadas para evitar que sufran daños en su integridad humana, los hemos visto cocinando para cientos y cientos de comensales que están refugiados debido a que perdieron sus casas o porque sus hogares están llenos de agua, lodo y en el peor de los casos porque se quedaron sin hogar.

Por supuesto que también los hemos visto haciendo redadas y grandes recorridos por zonas consideradas de alto tráfico o cultivo de enervantes, tales como amapola, mariguana o destruyendo laboratorios clandestinos donde se fabrican barras de cocaína, heroína, etcétera.
Pero también los hemos visto en las calles de las capitales como la nuestra, TEPIC, recorriendo calles, avenidas, y zonas en donde su trabajo es disuadir a aquellos que quieran contaminar a nuestras juventudes o a veces no tan juventudes, pero si a la sociedad en general con el tráfico y comercialización de drogas.

Por eso por supuesto que cada mexicano que se jacta de amar el orden, la razón y la legalidad, se siente agraviado cuando ve que sujetos retadores de la justicia y obviamente que andan en negocios prohibidos por la ley, incitan a sus compinches a enfrentar a las fuerzas armadas del Ejército Mexicano. Por supuesto que el agravio a un soldado por parte de un malandro, debería ser el agravio a cada uno de nosotros que invocamos a estas fuerzas armadas cuando sentimos que corremos peligro.

Está más que claro que cuando emboscan a uno, o varios vehículos del ejército mexicano, los que lo hacen no son los maestros de una universidad, ni los burócratas de un gobierno, o los estudiantes que luchan por excelentes calificaciones, tampoco son aquellos obreros de una fábrica, o los empleados de las super tiendas, ¡no!, quienes los emboscan son personas dedicadas de tiempo completo a la maldad, al desorden, al crimen, a la destrucción de la sociedad, por eso, contra tales personas, todo el peso de la ley y la justicia, cero contemplamientos, la sociedad que no se dedica a lo malo, apoyará siempre a su Glorioso Ejército Mexicano…hasta mañana

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