Ayer dimos cristiana sepultura a un viejo amigo al que conocí y conviví laboralmente en el periódico MERIDIANO DE NAYARIT, con él y claro con otros buenos compañeros de trabajo, por más de 30 años.
Pero particularmente quiero darle una despedida que, aunque sé que él ya no leerá, su familia que ayer estuvo acompañándolo en su última morada en el panteón Jardines de San Juan, probablemente si la lea.
VÍCTOR GABRIEL AYÓN RAMÍREZ, tenía 52 años cumplidos, y la semana pasada sufrió un espantoso accidente, que como consecuencia lo mantuvo en coma hasta que se declaró su muerte cerebral y luego se tomó la decisión final.
Pero GABY, como le decíamos en MERIDIANO DE NAYARIT, hasta su último día siempre fue un hombre optimista, así que, como último acto de solidaridad y ayuda, se decidió donar sus órganos para que, a través de ellos, otras personas lograrán un mejor nivel de vida, o incluso pudieran alargar su vivir en este mundo.
GABY, entró a trabajar al periódico Meridiano, hace ya más de 30 años, de acuerdo a lo que comentó ayer otro compañero de trabajo, al que le decimos “EL BETÓN”, GABY y el, entraron a trabajar un dos de agosto de hace 33 años a la institución informativa.
Yo ya había ingresado para esos tiempos, así que desde entonces conocí a GABY, el periódico apenas había dado sus primeros pasos de dejar de llamarse “EL NAYAR”, para cambiar a MERIDIANO de Nayarit, ya con el doctor DAVID ALFARO, como director general, así que si GABY, tenía 52 años al fallecer, y 33 de trabajar en la empresa, deduzco que cuando mucho en esos tiempos tenía 19 o menos años.
Eran tiempos en que MERIDIANO, estaba ubicada en la calle Zapata 73 poniente, en el centro de Tepic, y en donde todos hacíamos de todo, pues estábamos iniciando con ese nombre de MERIDIANO, junto con GABY, estaban varios muchachos que hoy ya son hombres de familia, recuerdo al “Chiva”, a “Maris”, al “Betón”, Ramiro, etcétera, después entrarían otros más, eran tiempos de que mientras esperaban que se imprimiera la primera plana y todo el MERIDIANO, que no tenía más de 4 o a veces 8 planas en total, ahí se incluía la sección policiaca en un pequeño cuartito de plana de la última página, además era en blanco y negro, así que mientras se sacaba la edición que a las doce ya se estaba terminando o a veces a la una de la mañana, pero mientras tanto, los muchachos de la prensa, jugaban al futbol en la calle frente a Meridiano, usando como balón, las gigantescas ratas que por ese tiempo abundaban ahí.
Ahí estaba GABY, pasando una gorda rata a Maris, o a cualquier otro de sus compañeros de prensa.
GABY, también vendía periódicos, y luego le entró a la prensa, y posteriormente al reparto de periódicos a suscriptores y puestos de venta, era una de las formas en las que el doctor ALFARO, nos aumentaba el sueldo, dándonos labores diversas para compensar el sueldo.
Una faceta que le conocí a GABY, y la que reconozco que cuando quiso la eliminó de su vida, fue que cuando recién ingresó consumía un enervante que se fuma, el cannabis índica, lo recuerdo bien por una razón, aun con todo y este vicio, el GABY, nunca le faltó el respeto a nadie, siempre conservaba la ecuanimidad y la educación, pero lo más sorprendente fue que un día, el día que él quiso, dejó este vicio y ya, sin más aspavientos, no volvió a estas viejas y dañinas prácticas.
Ayer me di cuenta de que GABY, era gemelo o cuate, es decir tenía una hermana a quien nunca entendí que, a la hora de dar sepultura a GABY, se refirió a él como un hermano que había nacido en el mismo vientre donde nació ella, la señora en cuestión se llama BETTY, según me informaron en el panteón, y era cuata o gemela de GABY, de ahí que su clamor era que ambos nacieron en el mismo vientre, y pues a la misma hora, día y año, ya que fueron gemelos o cuates.
GABY, era ampliamente conocido en el mundo periodístico porque le gustaba jugar futbol, y jugaba futbol en un torneo que año con año se hace y en este torneo juegan los diversos medios de comunicación de Tepic.
Así que tenía muchos amigos de otros medios informativos, siempre alegre, optimista, solidario, agradecido con la vida porque lo dejó llegar hasta donde estaba, con una bonita familia, y muchos, muchos amigos que ayer nos dimos cita para decirle adiós Gaby, descansa en paz porque lo mereces.
A GABY, le sobreviven su esposa Esmeralda, su hija Rubí y Víctor Manuel, y una pequeña nieta, así como sus hermanos, a quienes les decimos que deben quedarse con el recuerdo de haber sido acompañados por un hombre merecedor de mucho aprecio por quienes lo conocimos…adiós GABY…hasta mañana