El aroma inconfundible a mantequilla, naranja y azúcar inundó los pasillos de la sucursal Casa Ley Álica puntualmente a las 2:00 de la tarde de este martes, marcando el punto culminante de una de las tradiciones más arraigadas en el comercio del noroeste de México. Era una jornada de compras y la celebración de un legado que la cadena de autoservicios ha mantenido ininterrumpidamente desde 1988: compartir el pan con sus clientes para refrendar los lazos de gratitud y comunidad que unen a la tienda con las familias de Tepic. En medio de un ambiente festivo, donde los carritos de mandado se mezclaron con la convivencia vecinal, la gerencia de la tienda ofreció una rebanada de pan y un momento de pausa y celebración para arrancar el año 2026.

La protagonista de la tarde fue, indudablemente, la monumental rosca de reyes que se extendió por 36 metros a lo largo de la tienda, desafiando las dimensiones habituales y convirtiéndose en el centro de atención de chicos y grandes. Alejandro García Martínez, gerente general de la tienda Ley Álica, fue el encargado de explicar los pormenores de esta hazaña culinaria y logística mientras supervisaba personalmente la distribución de las porciones. Según relató García Martínez, esta iniciativa se replicó en alrededor de ocho tiendas de la compañía, pero destacó que Tepic es una ciudad privilegiada que nunca falta en la lista, asegurando que cada 6 de enero la entrega se realiza con la misma puntualidad y calidad.
La elaboración de una pieza de panadería de estas magnitudes no es una tarea sencilla; requiere una precisión casi militar y el compromiso de manos expertas. Para alcanzar la longitud exacta de 36 metros y garantizar que el sabor fuera el idóneo para los cientos de asistentes, fue necesario un despliegue de insumos impresionante que incluyó diez costales de harina y tres cajas de huevo, entre otros ingredientes que conforman la receta secreta de la casa. Detrás del resultado final hubo un equipo de 21 personas que trabajaron arduamente en la panadería, realizando preparativos previos desde la madrugada para que todo estuviera listo a la hora pactada. Esta organización involucró a los panaderos, a la promotoría, la supervisión de tiendas y al mismo equipo de empleados de Casa Ley Álica.
Para acompañar el pan y combatir el clima fresco de enero, el equipo de la tienda, compuesto por una plantilla laboral de 145 empleados, sirvió vasos de chocolate caliente y el tradicional champurrado, además de otras bebidas que se otorgaron como cortesía total a los visitantes. El gerente enfatizó que estas acciones son una forma de agradecimiento hacia la clientela que, día con día, elige realizar su mandado en sus instalaciones, consolidando una relación que va más allá de la simple transacción comercial.

La experiencia de este año añadió un elemento de emoción adicional a la degustación. Casa Ley decidió incorporar una dinámica de recompensas dentro de la propia rosca, la cual escondía en su interior diez “monitos” o figuras plásticas. Lejos de la tradicional obligación de invitar los tamales el Día de la Candelaria, en Ley Álica encontrar al muñequito fue sinónimo de suerte inmediata. A cada cliente que encontró una de las figuras se le entregó un regalo al momento; durante el evento, la suerte ya había sonreído a la mitad de los ganadores en los primeros minutos, generando un ambiente lúdico donde la expectativa de encontrar la figura blanca entre la miga del pan provocaba risas y exclamaciones de alegría en los pasillos.
Para comprender la magnitud y la constancia de este evento, es necesario mirar hacia atrás en la historia corporativa. Todo comenzó con la visión de Juan Ley Fong y se consolidó en 1954 en Culiacán, Sinaloa, bajo la dirección de Juan Manuel Ley López. Desde entonces, la filosofía de la empresa ha sido considerar al cliente como parte de la familia. La llegada de Casa Ley a Tepic marcó un hito en el comercio local y, a través de los años, medios locales como Meridiano.mx han documentado puntualmente estas celebraciones en sus hemerotecas, dejando constancia de cómo la longitud de la rosca y la afluencia de gente se han mantenido como un estándar de calidad y abundancia, convirtiendo a la sucursal de Álica en un punto de referencia social en la capital nayarita cada Día de Reyes.

El evento también sirvió como termómetro para medir el ánimo social y económico de cara al nuevo año. Con el 2026 apenas comenzando, la gerencia de Ley Álica se mostró optimista y comprometida con la economía familiar, un pilar fundamental en la estrategia de la cadena. Al ser cuestionado sobre las expectativas para los próximos doce meses, García Martínez expresó su deseo de que el 2026 sea un año próspero, tal como lo fue el anterior, y reafirmó el compromiso de la tienda de ofrecer precios competitivos para que el cliente siempre se vaya satisfecho.
La jornada concluyó con la satisfacción del deber cumplido, mientras los 36 metros de rosca desaparecían poco a poco, transformándose en una merienda compartida y en sonrisas de las familias nayaritas. Los empleados de la sucursal tuvieron la oportunidad de convivir cara a cara con aquellos a quienes sirven los 365 días del año, reforzando el sentido de pertenencia. Desde hace casi cuatro décadas, Casa Ley ha entendido que ser un supermercado líder implica ser parte de la mesa y las tradiciones de sus clientes, y este 6 de enero de 2026, en Tepic, esa premisa se cumplió una vez más.






