Con la reactivación de la vida académica, el radar epidemiológico en los planteles de Nayarit ha vuelto a encenderse. Aunque el regreso a las aulas transcurre sin contratiempos, las autoridades educativas han reiterado el llamado a padres de familia y personal docente para mantener una vigilancia activa ante cualquier sintomatología, bajo la premisa de que la detección temprana es la mejor contención.
La estructura directiva cuenta ya con la hoja de ruta sanitaria. Desde supervisores hasta maestros frente a grupo conocen el protocolo de actuación estandarizado para responder ante cuadros de gripe, sarampión o cualquier otro padecimiento viral. Afortunadamente, el monitoreo actual revela un escenario de estabilidad: “Hasta ahorita, ni los Servicios de Educación Pública ni la Secretaría han recibido reporte de alguna situación de salud”, confirmó la titular del ramo, descartando brotes en este arranque de ciclo.
Sin embargo, el mecanismo de reacción está listo para activarse al primer estornudo. La instrucción operativa es no esperar: si un estudiante manifiesta malestar durante el horario escolar, la escuela contactará de inmediato a los tutores para que el menor sea retirado y llevado a valoración pediátrica. Simultáneamente, el plantel tiene la obligación de notificar a la Secretaría de Salud para que, de ser necesario, se active un cerco epidemiológico, cerrando así el círculo de protección.



