La ola de imágenes que circula en plataformas digitales sugiriendo una cancelación masiva de actividades escolares debido a brotes de sarampión carece de sustento oficial. La Secretaría de Educación del Estado salió al paso de la desinformación para aclarar que el ciclo escolar continúa con normalidad en la entidad, salvo en una institución específica que se encuentra bajo vigilancia preventiva, descartando así cualquier medida de cierre generalizado que afecte a la población estudiantil.
El verdadero cerco sanitario no está en la suspensión, sino en la observación diaria. Mirna Manjarrez, titular de la dependencia, puntualizó que la estrategia acordada con el sector Salud delega la responsabilidad inicial en los filtros de entrada: tanto maestros como padres de familia deben monitorear síntomas visibles como tos, gripa o erupciones cutáneas (“granitos”). Si un menor presenta este cuadro, la instrucción es que no debe asistir al aula para proteger a la comunidad.
El cierre de un plantel no es automático ni se decide por rumores. El mecanismo oficial se activa únicamente cuando un director o supervisor reporta un caso con características clínicas de sarampión. En ese momento, interviene la Secretaría de Salud para aplicar el protocolo: primero se suspende al grupo afectado y, solo si los resultados de laboratorio confirman el diagnóstico, se procede a la suspensión total de la escuela. “Entonces no crean de eso”, sentenció la funcionaria, llamando a ignorar las alertas falsas que no provengan de los canales institucionales.



