Nuevo Nayarit finalizó el ciclo 2025 posicionado como el segundo destino de playa con mayor demanda hotelera en México, de acuerdo con los registros oficiales de la industria turística. Este centro vacacional logró captar un flujo constante de visitantes que mantuvo los niveles de hospedaje por encima de polos de desarrollo consolidados en el Pacífico y el Caribe. El desempeño estadístico de la marca nayarita durante los últimos doce meses la sitúa en una competencia directa por el liderazgo nacional, consolidando su atractivo frente a la oferta de otros estados con mayor infraestructura.
Las cifras del Sistema de Estadísticas DATATUR, perteneciente a la Secretaría de Turismo Federal, indican que la ocupación promedio en Nuevo Nayarit fue del 72.1 por ciento. Esta métrica coloca al destino apenas una décima de punto porcentual debajo de Cancún, Quintana Roo, que lideró la tabla nacional con un 72.2 por ciento. A pesar de la posición privilegiada en el ranking, el reporte técnico señala una disminución de 4.8 puntos porcentuales en la demanda local al comparar el rendimiento actual con los registros obtenidos en el periodo previo.
La jerarquía del mercado turístico en 2025 muestra a Nuevo Nayarit superando a destinos de alto perfil como Los Cabos, Baja California Sur, que registró un 71.9 por ciento de habitaciones ocupadas. En la misma escala comparativa, el destino nayarita aventajó a Puerto Vallarta, Jalisco, que reportó un 70.6 por ciento, y a la Riviera Maya, que cerró el año con una media del 70.2 por ciento. Estos indicadores reflejan una preferencia sostenida de los viajeros por la infraestructura y servicios del litoral nayarita, logrando mantener una brecha de crecimiento frente a sus competidores regionales inmediatos.
El mantenimiento de niveles de ocupación superiores al 70 por ciento garantiza la estabilidad económica de la zona hotelera y la generación de empleos en el sector servicios. El análisis de la Secretaría de Turismo Federal permite proyectar a Nuevo Nayarit como un eje estratégico para la captación de divisas y el fortalecimiento de la marca estado en el extranjero. Con estos resultados, la industria turística local cierra el año con un indicador de competitividad sólido, estableciendo una base operativa que prioriza la eficiencia en la oferta de hospedaje para los ciclos venideros.





