Cumplió la presidenta de México con su décima cuarta gira de trabajo en Nayarit. Claudia Sheinbaum Pardo, inauguró un centro de atención para mujeres, entregó tarjetas del programa Pensión Mujeres Bienestar y aprovechó los actos públicos para defender el rumbo político de su gobierno y del movimiento que encabeza.
La primera parada fue en Ixtlán del Río, donde abrió un Centro LIBRE, uno de los espacios que el gobierno federal planea instalar en todos los municipios del país para ofrecer asesoría legal, atención psicológica y actividades comunitarias dirigidas a mujeres.
Desde el templete, Sheinbaum insistió en el mensaje que ha repetido desde el inicio de su administración: que su llegada a la Presidencia simboliza la llegada de más mujeres al poder.
“En México gobierna el pueblo, pero también gobernamos las mujeres”, dijo ante asistentes al evento. Al hablar sobre cómo deben funcionar estos nuevos centros, mencionó que ya no debe haber excusas administrativas del tipo: “es que falta este papel” o “que esto que el otro”, enfatizando que la atención debe ser directa y sin rodeos.
La secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández Mora, informó que en Nayarit ya operan 17 centros de este tipo y que en abril abrirán tres más para cubrir los 20 municipios del estado. Además de servicios de atención, estos espacios servirán para organizar las llamadas Redes de Mujeres Tejedoras de la Patria, grupos de apoyo comunitario promovidos por el gobierno.
La gira continuó en Santa María del Oro y más tarde en Compostela, donde la presidenta encabezó actos de entrega de tarjetas de la Pensión Mujeres Bienestar, un programa federal dirigido a mujeres de entre 60 y 64 años.
Según la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, más de tres millones de mujeres en el país ya reciben este apoyo económico, presentado por el gobierno como un reconocimiento al trabajo doméstico y de cuidados que muchas realizaron durante décadas sin remuneración.
En sus discursos, Sheinbaum también defendió el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación, impulsado originalmente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Aseguró que su administración mantiene la misma lógica de gobierno: “de territorio” y cercana a la población.
Los eventos no se limitaron a la agenda social. En Compostela, la mandataria retomó el tema de política internacional al expresar respaldo al pueblo de Cuba y a un posicionamiento publicado recientemente por López Obrador sobre la situación en la isla.
También insistió en que el “humanismo” es un rasgo central del proyecto político que encabeza.
Durante la gira, el gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, acompañó los eventos y agradeció la inclusión del estado en los programas federales.
Además de los nuevos centros para mujeres y la pensión, el gobierno federal mencionó otros proyectos en marcha en la entidad: ampliación del sistema de salud a través del Instituto Mexicano del Seguro Social con IMSS-Bienestar, programas de vivienda y expansión de la oferta educativa.
Entre discursos, entrega de tarjetas y agradecimientos de beneficiarias, la gira dejó claro el tono de la visita: promoción de programas sociales, defensa del proyecto político en curso y un énfasis constante en el papel de las mujeres dentro del gobierno federal.
El ojo de Claudia

La quinta gira de Claudia Sheinbaum como presidenta electa se convierte en un inventario de ritos políticos y la consolidación de un discurso femenino que no admite intermediarios
Por Jorge Enrique González
De todo hubo en la quinta. Una lastimadura en el ojo, muchísimas mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve, mujeres con celulares-cirios, con celulares-velas en el alto puño, la bonita que se desmaya, la otra bonita que le regala a la precisa (presidenta en el argot popular) un collar de chaquira idéntico al suyo, personal de salud dandole su móvil para que tomara la selfi, un caballero enviado a tomar foto a la que dice que “Tepic sonríe” para la guerra digital, un suspirante abucheado. Y muchas cosas más que mis ojos no tan muchachos no alcanzaron a registrar, además de dimes y diretes que propagó el espacio digital.
Todo eso pasó en la quinta gira como presidenta en funciones de Claudia Sheinbaum. Una gira temática sobre mujeres, sus programas sociales, su empoderamiento, la promesa de que gobiernan todas, el recuento de algunas heroínas y la demostración verbal de que son capaces de todo.
En Ixtlán del Río, al llegar la presidenta al primer evento de la gira, noticia urbi et orbi fue que la doctora Claudia había sufrido una pequeña lastimadura en el ojo por una hoja de papel que una asistente le hacía llegar entre la multitud. Cuando unos minutos después aclaró que “no pasa nada”, ya la anécdota había sido microtendencia en las redes. Ixtlán del Río tuvo sus minutos de fama porque fue el Ixtlán del ojo de Claudia.
Santa María del Oro sería la del cambio de ruta y de protocolo. Al término del evento, la presidenta detuvo su camino a saludar a los suspirantes (entiéndase aspirantes a gobernadora o gobernador) y abrió un módulo de la valla pop para la nube blanca del personal de IMSS-Bienestar. Emocionado, el personal de salud le entregaba sus teléfonos para que ella misma tomara las selfis; sonriente ella, sonrientes las y los trabajadores. Luego, para cerrar, el saludo atento a la clase política, pero ya sin la emoción previa.
El domingo, en Compostela, la gira de las mujeres cerró. En las apuestas locales de popularidad, los que apostaron a la estrella de baloncesto no tuvieron reintegro: cuando lo nombró Claudia hubo ausencia de aplausos, ni los de elemental cortesía.
La Presidenta regresó a la Ciudad de México. Tal vez a atender hijos y cuidar a su nieto. Ella, como muchas de las que la saludaron en Nayarit, encuentra tiempo también para esos rituales, comentó el sábado. Ellos pudieron ver una pequeña cortada en el párpado de su madre-abuela como recuerdo de Nayarit.
Sheinbaum, la emisaria de las pensiones

Por Maricarmen Núñez
Buenas noticias para las mujeres que antes decían tener cincuenta y diez o cincuenta y doce para no entrar al grupo de las de sesenta, pero a partir del anuncio del Programa Bienestar para las Mujeres que reducía el rango de 64 a 60, ahora había motivo para decir la edad real. Habían llegado “a la edad de merecer” pues se convertían en beneficiarias del apoyo federal, no por semanas cotizadas en el IMSS ni por cesantía laboral, simplemente por alcanzar la edad seis décadas Los cambios físicos, hormonales y emocionales, alguna ventaja deben tener. .
Este fin de semana, llegó el ajuste de cuentas o lo que es lo mismo, la espera terminó y personalmente vino la Presidenta Claudia Sheinbaum, en su carácter de emisaria de las llamadas pensiones para el ejército de mujeres que ahora les permitirá junto con los recursos propios, ponerse su tinte de pelo, irse a la playa, comprarse sus flores, comprar desde un jarabe de hígado de bacalao hasta un vino tinto, adquirir la metformina, la píldora para dormir, la píldora para despertar y por qué no, más allá de cualquier mito o prejuicio hasta la” píldora rosa” (¿existe?) para el bienestar sexual. Bueno, si no la hay, es un buen tip para las farmacéuticas y para el Doctor Simi.
Durante la gira de dos días por nuestro estado, las cosas fueron in crescendo, cuando cientos y cientos de mujeres se volcaron para aplaudir la figura presidencial en Santa María del Oro y en Compostela el sábado y domingo, donde Sheinbaum reconoció a la mujer por su triple jornada de trabajo: en el hogar, en su empleo, como cuidadoras de la familia, por lo que históricamente México estaba en deuda con ellas, de ahí su repetida frase que hace levantar la ceja a los varones: es tiempo de mujeres. Este programa permitirá que las mujeres adultas mayores tengan un poco de mayor libertad económica y eso, fue una excelente noticia que se desbordó en vivas y aplausos, mismos que bajaron de tono cuando la Presidenta de México dijo respaldar públicamente la colecta promovida por el expresidente Andrés Manuel López Obrador para enviar ayuda humanitaria a Cuba.
Ante esa declaración, las mujeres que acababan de recibir su tarjeta, se apuraron a guardar su plástico en su bolsillo y las más tradicionalistas, se aseguraron que su tarjeta del Bienestar, estuviera más que resguardada entre sus senos. La última parte del discurso, decían no haberla escuchado bien del todo y declaraban que cuidarán hasta el último centavo de los tres mil pesos que habrán de recibir bimestralmente.







