La búsqueda de una sociedad sostenible y pacífica motivó un análisis profundo sobre la brecha de género y el acceso a la justicia en Nayarit. Durante una jornada informativa realizada en el ámbito académico, se expuso la necesidad de implementar acciones concretas que garanticen los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas, enfocándose en la autonomía física y la participación política como pilares esenciales para la dignidad humana.
De acuerdo con estadísticas internacionales presentadas en el foro, existe una disparidad marcada en el ejercicio de las garantías legales, ya que las mujeres poseen en promedio sólo el 64 por ciento de los derechos reconocidos jurídicamente, frente al 75 por ciento que ostentan los varones. Esta brecha evidencia que, a pesar de los avances legislativos a nivel global, persisten obstáculos estructurales que impiden una igualdad sustantiva en el entorno social y jurídico actual.
Laura Isabel Cayeros López, titular de la Unidad para la Igualdad de la Universidad Autónoma de Nayarit, explicó que la lucha por estos derechos requiere una transformación cultural profunda y permanente. La especialista enfatizó que no basta con la creación de leyes, sino que es imperativo desmantelar normas sociales arraigadas que fomentan la discriminación, promoviendo en su lugar nuevas narrativas de corresponsabilidad y respeto desde la educación institucional.
La agenda de derechos discutida incluyó el acceso a una vida libre de violencia y la plena autonomía sobre el propio cuerpo, aspectos considerados indispensables para alcanzar la paz social. Los participantes coincidieron en que la participación política efectiva es otro de los ejes rezagados, pues la representación femenina en la toma de decisiones sigue enfrentando barreras ideológicas que limitan el impacto de sus propuestas en las políticas públicas.
Finalmente, representantes del área de Vinculación de la máxima casa de estudios subrayaron la importancia de que las instituciones educativas actúen como plataformas de cambio social. Abordar estas brechas estructurales desde el ámbito académico permite acelerar el cumplimiento de los objetivos de igualdad, fomentando espacios de formación donde se priorice la equidad y el respeto irrestricto a los derechos humanos fundamentales para todas las personas.







