Los productores de frijol en Nayarit venden su cosecha a 27 mil pesos por tonelada y dejan dinero en la mesa: sin maquinaria para limpiar y embolsar el grano, no pueden cobrar el sobreprecio que el mercado paga por presentación y calidad.
Ramón Flores, dirigente estatal de productores de frijol, precisó el problema: los frijoleros nayaritas tienen el grano pero no el equipo para convertirlo en producto terminado. Sin limpieza ni embolsado, el frijol llega al mercado en condiciones básicas y se paga como tal, aunque su calidad sea superior.
Para cerrar esa brecha, los productores buscan financiamiento para adquirir el equipamiento. El cálculo es que el sobreprecio recuperado cubra el costo del crédito, pero eso depende de que las condiciones del financiamiento sean sostenibles.
La diferencia entre frijol a granel y frijol limpio, calibrado y empacado puede representar márgenes importantes para el productor. La condición es contar con infraestructura suficiente para procesar el volumen cosechado.
Esa infraestructura no existe hoy entre los productores organizados de Nayarit. Mientras no llegue, el estado seguirá vendiendo un frijol que vale más de lo que cobra, apunta Flores.







