El equilibrio sobre una cuerda no es sólo una cuestión de fuerza, sino de romper el silencio. En las fiestas patronales de San Martín Duraznos, el sonido de la música anuncia el “circo indígena”, una tradición que durante décadas fue terreno exclusivo de hombres. Hoy, la danza de los maromeros se transforma bajo el cielo de la región Mixteca, donde las mujeres han decidido subir a los postes para reclamar su lugar en la narrativa de su pueblo.
Yadira Mendoza Heron, quien coordina la iniciativa Maromeras de San Martín Duraznos, recuerda sus inicios en 2018. En aquel entonces, su papel se limitaba a interpretar a María, la esposa del payaso, un personaje que a menudo era blanco de bromas pesadas. Esta experiencia la impulsó a resignificar la práctica, buscando que la acrobacia y el teatro comunitario dejen de ser un espacio de estereotipos para convertirse en una plataforma de dignidad.
El proyecto, respaldado por programas de apoyo cultural federal, se enfoca en transmitir los secretos de la maroma a niñas y jóvenes. La enseñanza no se limita a la técnica de caminar sobre la cuerda; se trata de una herencia que suma a las nuevas generaciones a la vida colectiva. Los actuales grupos de danzantes han recibido con entusiasmo la integración femenina, viendo cómo la presencia de las mujeres enriquece la festividad de la comunidad.
Los talleres realizados en la zona han sembrado una semilla de interés en quienes antes veían la danza desde lejos. La meta de Mendoza Heron es que su legado trascienda su propia participación, logrando que los habitantes más jóvenes mantengan viva la llama del espectáculo sin las barreras del pasado. Este esfuerzo comunitario busca que la identidad de la región se fortalezca a través de la inclusión genuina y el respeto mutuo.
Para el cierre de actividades, la comunidad será testigo de un documental y una exposición fotográfica que retratan esta transición histórica. Durante la próxima fiesta patronal, las pequeñas aprendices se unirán formalmente al grupo de danzantes, demostrando que la cuerda es lo suficientemente ancha para todos. Quienes deseen conocer más sobre estas expresiones pueden consultar las plataformas digitales de la Secretaría de Cultura.










