“Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños, con los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día” *
Papa León XIV

Me parece qué en el mundo, la voz más sensata, de absoluta honestidad y equilibrio, con la mayor templanza, con plenitud de sabiduría, es la del Papa León XIV. El Papa León XIV no es copia del Papa Francisco, su antecesor. Tampoco es sombra de ningún otro pontífice. El Papa León XIV viaja por el mundo en hombros de santos y gigantes. Ha sido contundente en sus mensajes, lo que en lo personal me recuerda el testimonio plasmado en el Evangelio de Mateo.
Así es y podemos comprobarlo. Es Mateo quien consigna las duras descripciones de los hipócritas: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, qué por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23: 27). Los registros de las necesariamente duras palabras se registran en ese Evangelio: “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:5). Por eso, los fariseos que atacan al Santo Padre León XIV, chocan contra la dura roca de la fuerza moral que protege al Vicario de Cristo.
La secta kakistocrática que ataca a México desde los Estados Unidos, que embiste a la población entera, evidentemente alude a la paja de los cárteles mexicanos sin pensar que su propio país está retacado de criminales en mayor proporción que lo que vemos en México. ¿Cuál modelo criminal es peor? Revisemos los datos.
Los datos que se citan a continuación deben considerar que el gobierno de los Estados Unidos pactó con la mafia en la segunda guerra mundial. También se debe tener en cuenta que un presidente de esa nación pudo haber sido asesinado por la mafia. Se debe considerar también que la Gran Universidad del Crimen tiene su mayor ejemplo en los Estados Unidos, con grandes catedráticos como Al Capone, Charles “Lucky” Luciano, Meyer Lansky, Frank Costello, John Gotti, Vito Genovese o Benjamin “Bugsy” Siegel. Con esos ojos, los Estados Unidos deben mirar al prójimo.
Retomando. La población de México asciende a unos 133 millones de personas. Estimaciones parecidas nos refieren que los Estados Unidos tienen unos 349 millones de habitantes. ¿Cómo están los números que nos describen los volúmenes del crimen en ese país y en el nuestro? Algunas estimaciones nos hablan de unas 33 mil pandillas presentes en el escenario estadounidense. Se estima que casi millón y medio de personas son activistas de esos grupos criminales. Para el caso de México, el modelo criminal requiere de un análisis con la misma intención descriptiva. Así, se hala de dos cárteles que dominan el mercado criminal, aunque con presencia de 150 grupos delictivos menores y células criminales activas. Algunos análisis orientados con modelos matemáticos señalan que los “recursos humanos” activos en las agrupaciones criminales mexicanas es cercano a los 183 mil elementos.
Lo que estamos viendo es una realidad muy diferente a la que se describe en los discursos de ignaras figuras de la vida pública de los Estados Unidos.
Para tener una idea más clara de la comparación de los modelos empresariales del crimen, convienen comparaciones relativas. Así, podemos concluir que el 0.4% de la población en los Estados Unidos es parte de los negocios vinculados al narcotráfico. Es poca la población que “trabaja” en las bandas criminales. A partir de ese dato, podríamos suponer que hay mayor autoridad moral de los estadounidenses para criticar lo que ocurre en México. No obstante, necesitamos tener el dato de los recursos humanos que se ocupan en actividades ilícitas en nuestro país. El dato para México, es del orden del 0.14% del total poblacional. Lo anterior, significa que la población de los Estados Unidos que se dedica a las actividades criminales, es casi tres veces mayor que la que hace lo propio en México. Dicho de otra manera: por cada persona mexicana que se dedica al crimen en México, hay tres criminales en los Estados Unidos. Eso quiere decir que los que deben cerrar las fronteras y construir un muro, es México, no Estados Unidos.
No es casual que los ciudadanos estadounidenses perciban un mayor nivel de inseguridad que en México. En nuestro país, menos del 62% de la población declara sentirse insegura. Es alto el porcentaje, pero el de los Estados Unidos es mayor. El 80’% de los estadounidenses se declaran inseguros en su país, donde cada día nos enteramos de tiroteos masivos y donde a diario actúan la delincuencia y se manifiesta la violencia urbana de diferentes maneras.
Solamente en 2025, fueron registrados más de 400 tiroteos masivos en ese país, lo que representa más de una balacera por día. Los peores casos son las balaceras que se registran en centros de estudio. Más de una balacera en centros escolares fueron registrados el año pasado en ese país. El saldo rojo es terrible: más de 15 mil personas asesinadas ese año.
Por esa razón, el flujo turístico de los Estados Unidos hacia México, no para y hasta crece. La gente se siente más segura en México que en su país.
No obstante, ni uno ni otro escenario es aceptable. Por esa razón el combate al narcotráfico y otras actividades ilícitas no dará resultados positivos si los gobiernos de ambas naciones no coordinan sus esfuerzos. La coordinación entre ambas naciones podría dar mejores resultados que si los gobiernos actúan por separado. No obstante, la coordinación entre los gobiernos de las dos naciones no es suficiente. La actividad ilícita se ha globalizado: el combate a las actividades criminales requiere de un organismo global. Un organismo global basado en la confianza entre las naciones y que administre racionalmente, inteligentemente, la desconfianza entre los gobiernos.
En tanto se actúe con frivolidad, con motivaciones electorales o de otra naturaleza peor, el número de muertes por consumo de drogas y por violencia social continuará creciendo cada día. Para asumir con seriedad y con objetivos claros el combate al crimen, es necesario abandonar la estridencia y asumir responsablemente la parte del problema que carga cada uno de los actores. Al fin y al cabo, no hay un modelo criminal mejor que el otro. Los dos modelos del crimen son diferentes, no uno peor que el otro. Por eso, la disyuntiva de los críticos del “modelo criminal mexicano” se puede definir en dos rutas. Uno: cerrar el pico; o dos; actuar cínicamente.
* Viaje apostólico de su santidad el Papa León XIV a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial (13-23 de abril de 2026)). Visita al hogar de acogida para mayores de las Hermanitas de los Pobres. Saludo del Santo Padre. Casa de Acogida para Mayores de las Hermanitas de los Pobres (Annaba). Martes, 14 de abril de 2026.







