Cifras del INEGI revelan aumento en generación de empleo, pero persisten condiciones críticas por tipo de ingresos y seguridad social
Durante el primer trimestre de 2026, Nayarit registró un crecimiento en la generación de empleo y mantuvo una de las tasas de desocupación más bajas de los últimos años. Sin embargo, los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran que más de la mitad de los trabajadores permanece en la informalidad y que una proporción importante enfrenta condiciones laborales adversas.
De acuerdo con los resultados presentados por el coordinador estatal del INEGI en Nayarit, Carlos Cermeño Hernández, la población económicamente activa alcanzó cerca de 673 mil personas, lo que representó una tasa de participación de 66.7 por ciento.
Del total, alrededor de 659 mil 200 personas se encontraban ocupadas, cifra superior en poco más de 30 mil trabajadores respecto al mismo trimestre de 2025.
“Durante los tres primeros meses del año el mercado laboral en Nayarit presentó un panorama favorable”, señaló el funcionario al destacar el crecimiento observado en la ocupación.
La tasa de desocupación se ubicó en 2 por ciento, nivel inferior al registrado un año antes y uno de los más bajos reportados recientemente en la entidad.
“En términos generales, una parte importante de las personas que buscaron empleo también tuvieron posibilidad de incorporarse a una actividad productiva”, explicó Cermeño Hernández.
Pese al avance en la generación de puestos de trabajo, los indicadores asociados a la calidad del empleo continúan reflejando desafíos relevantes.
La tasa de subocupación se situó en 9.3 por ciento, mientras que la tasa de condiciones críticas de ocupación alcanzó 33.5 por ciento. Este último indicador engloba a trabajadores con ingresos insuficientes, jornadas laborales inadecuadas o una combinación de ambas circunstancias.
“Existe un mercado laboral que está creciendo, pero que también enfrenta desafíos en cuanto a la estabilidad de las personas”, reconoció.
La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales retos para la economía estatal. Durante el primer trimestre de 2026, el 55 por ciento de la población ocupada trabajó en condiciones de informalidad, porcentaje superior al observado en el mismo periodo del año anterior.
“Más de la mitad de la población ocupada no contaba con prestaciones laborales ni acceso a la seguridad social”, advirtió el coordinador estatal del INEGI.
Otro dato que revela las presiones existentes en el mercado laboral es la duración de las jornadas de trabajo. La ENOE reportó que el 22.5 por ciento de las personas ocupadas laboró más de 48 horas a la semana, lo que equivale prácticamente a uno de cada cuatro trabajadores.
Aunque este comportamiento puede estar relacionado con la demanda de mano de obra en actividades económicas clave para la entidad, también evidencia que una parte significativa de la población ocupada mantiene jornadas extensas para sostener sus ingresos o responder a las exigencias de su actividad laboral.
Leído junto con los niveles de informalidad y las condiciones críticas de ocupación, el indicador muestra que una parte importante de los trabajadores nayaritas continúa enfrentando desafíos relacionados con el bienestar laboral, la estabilidad económica y el equilibrio entre trabajo y vida personal.
La actividad económica del estado mantiene una fuerte concentración en el sector terciario. El 67.7 por ciento de la población ocupada se desempeñó en actividades vinculadas con el comercio, transporte y servicios.
Dentro de este sector destacan el comercio, los restaurantes y los servicios de alojamiento, actividades estrechamente ligadas a la dinámica económica de Nayarit y que concentran buena parte de la generación de empleo.
En contraste, los sectores agropecuario e industrial mantienen una participación menor dentro de la estructura laboral de la entidad. Incluso, el sector primario registró una ligera disminución respecto al mismo trimestre del año anterior.
Para Cermeño Hernández, los resultados reflejan avances importantes en la capacidad del mercado laboral para generar empleo, aunque también evidencian la necesidad de fortalecer acciones orientadas a mejorar la calidad de los puestos de trabajo.
“Hay que seguir fortaleciendo las políticas y acciones que permitan generar empleos de mejor calidad, más formales y con mayores beneficios para las y los trabajadores”, concluyó.







