A las nueve de la mañana de este viernes, los trabajadores de la información estaban donde debían estar. En el hotel Nekié esperaban el Premio Estatal de Periodismo, ese reconocimiento que el gremio se da a sí mismo una vez al año. El cuerpo estaba ahí, pero el interés andaba en otro hotel.
A las 10:30 había que dividirse. La Biblioteca Magna de la Universidad Autónoma de Nayarit citaba para el informe rectoral, y el gobernador Miguel Ángel Navarro llegó con retraso a la casa de estudios, aunque a tiempo para su discurso. También en la UAN el cuerpo de los reporteros estaba en su sitio y el morbo en otra parte. Porque nadie puede partirse en dos, mucho menos en tres, y el tercer punto, el verdadero, no tenía convocatoria para la prensa.
Ese tercer punto era el hotel Las Palomas. Ahí, desde temprano, se reunieron el gobernador y los alcaldes y legisladores de Morena interesados en aparecer en la boleta de 2027, con la dirigencia nacional de su partido. La puerta cerrada decía más que cualquier boletín: lo que se cocinaba adentro era el arranque formal de la sucesión. Sólo el formal, pero todos querían saber qué se decía allá adentro.
Poco después de la una de la tarde, con el sol quemando, salió quien tenía que dar la cara. Ricardo Monreal Ávila, respondable morenista de la opeación política-electoral de la primera circunscripción, la que comprende Nayarit, y coordinador de los diputados federales del partido, accedió a hablar con los reporteros que lo abordaron. Bajó de la camioneta, pidió orden y empezó por lo elemental: «Vengan, vengan con respeto», dijo, y de inmediato fijó el tono de lo que venía.
Monreal confirmó que la reunión se sostuvo desde muy temprano y que estuvo encabezada por Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena, acompañada de Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones. También participó la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, el órgano que sanciona hacia dentro. La idea central, dijo, fue ponerse de acuerdo en el proceso interno de selección de candidatos.
El encuentro tuvo, de cara a la foto, un mensaje oficial. La dirigencia nacional pidió cerrar filas en torno a los dos liderazgos que el movimiento reconoce hoy, el de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el del gobernador Miguel Ángel Navarro, y enmarcó la encomienda en dos causas mayores: la defensa de la soberanía nacional, en estos meses de fricción con Estados Unidos, y el desarrollo de Nayarit. Es el discurso que ordena la casa por dentro y la presenta unida por fuera.
Lo sustancial vino enseguida. El coordinador reveló que se reunieron con los cinco aspirantes a la gubernatura y los nombró: Jazmín Bugarín, Geraldine Ponce, Elizabeth López Blanco, Pavel Jarero y Héctor Santana. Cinco perfiles, cinco trayectorias y, hasta ahora, cinco maneras distintas de pelear por lo mismo. Otro, ya se sabía, quedó fuera, unos dicen que por falta de números, otros que por ausencia de padrinos… o madrinas.
Conviene ponerles nombre completo y cargo, porque en esos detalles está la disputa. Geraldine Ponce Méndez es presidenta municipal de Tepic, reelecta en 2024, la aspirante que más temprano levantó la mano y la que más bardas tiene pintadas. Héctor Santana García es presidente municipal de Bahía de Banderas, el que más ha crecido en las mediciones del último año y el que disputa de tú a tú el primer lugar. Pavel Jarero Velázquez es senador de la República por Morena, con una carrera larga que pasó por la alcaldía de Santiago Ixcuintla y por curules locales y federales. Elizabeth López Blanco es cuadro de Morena, sin cargo de elección en este momento, pero con una promoción de imagen intensa en todo el estado. Y Jazmín Bugarín es senadora del Partido Verde Ecologista de México, el aliado que entra a la mesa por la vía de la coalición Morena-Verde-PT.
Ahí está el primer dato político: cuatro son de Morena y una llega del Verde. La candidatura se definirá en bloque, entre los tres partidos que integran la alianza, y no sólo entre militantes morenistas.
El segundo dato es el calendario, y es firme. El 22 de junio inicia, en la Ciudad de México, el registro de aspirantes a las diecisiete gubernaturas que se renuevan en 2027, Nayarit entre ellas. La encuesta, el método que Morena ha usado para perfilar candidatos, vendrá después. Monreal lo ordenó con claridad: «primero es el registro y luego viene un proceso de trabajo y de recorrido de los aspirantes. Y luego viene la encuesta». Nada de resultados anticipados, nada de destapes antes de tiempo.
El tercer dato toca el bolsillo y el cargo. Para registrarse el 22, los aspirantes que ocupen un puesto público deberán llegar ya con licencia. «Todos tienen que pedir licencia», dijo el coordinador, y enumeró: senadores, legisladores, presidentes municipales, regidores, todos. No es un detalle menor. Significa que Geraldine Ponce tendría que separarse de la alcaldía de Tepic, Héctor Santana de la de Bahía de Banderas, y los senadores Jarero y Bugarín de sus escaños, si quieren aparecer en la boleta interna. NTV, el portal nayarita que dirige Antonio Tello, había adelantado en redes y en su sitio, semanas atrás, que la propia Ariadna Montiel pidió a los aspirantes con cargo separarse de sus puestos y exigió perfiles sin señalamientos. Lo que era una advertencia nacional se volvió hoy, en Las Palomas, una fecha con nombre y apellido.
Versiones confirmadas con al menos dos asistentes al encuentro partidista revelaron a Meridiano que se pidió dejar de publicar encuestas de dudosa procedencia o incluso reales cuyo único propósito es crear confusión. Y algo más: que tendrán peso en la decisión de la candidatura la reputación, las opiniones negativas de los ciudadanos y las relaciones de los aspirantes con organizaciones y personas que se conducen fuera de la legalidad.
Queda el cuarto dato, el que da sentido al sumario de esta nota. Morena llega a la antesala de la sucesión con una herida abierta, la guerra sucia entre los grupos, los mensajes indirectos, las descalificaciones. Por eso la dirigencia nacional puso reglas mínimas sobre la mesa. «Ya fijamos las reglas de no agredirnos, de respetarnos», resumió Monreal. Y fue más lejos al describir lo que vio en los cinco: «los vi maduros», dijo, y aseguró que hicieron un compromiso, frente a la presidenta del partido y frente a los coordinadores, de no agredirse de aquí en adelante. Lo dijo con una fórmula que suena a tregua y a amenaza al mismo tiempo: «borrón y cuenta nueva del pasado, no guerra sucia, no lastimarse y no criticarse entre sí».
La amenaza tiene quién la cobre. Preguntado por los aspirantes que sigan agrediéndose, Monreal no dudó: la Comisión de Honestidad y Justicia los sancionará y pueden, incluso, quedar fuera de la contienda. Es decir, la disciplina dejó de ser un llamado a la buena voluntad para convertirse en una condición de permanencia.
Así quedó el tablero al mediodía de este viernes. Cinco aspirantes que aceptaron pelear con reglas, una fecha que obliga a renunciar antes de competir y una dirigencia que prefiere administrar la rivalidad a que ésta le estalle en las manos. La encuesta dirá, más tarde, quién encabeza. Por lo pronto, en Las Palomas Morena hizo lo que más le urgía: ponerle bozal a la fractura. Va veremos si lo logra.







