Las recientes precipitaciones registradas en la zona serrana de Acaponeta trajeron un alivio inmediato para el sector agropecuario de la región. El agua disminuyó de forma drástica el riesgo de incendios forestales, un problema que preocupaba a las comunidades locales. Los productores rurales reportan condiciones óptimas para iniciar el ciclo de recuperación en las tierras de pastoreo.
El brote de hierba nueva en los potreros representa el principal beneficio para los criadores, quienes enfrentaban dificultades por la presencia de animales debilitados debido a la escasez extrema. La humedad actual acelera el crecimiento del forraje natural necesario para que el ganado recupere su peso óptimo en las próximas semanas.
Históricamente, las localidades de El Carrizo, Las Higueras y una sección de San Diego figuran como los puntos más críticos durante la temporada de estiaje. En esos sectores específicos, la falta de agua suele golpear con mayor severidad los hatos, secando los agostaderos y obligando a los productores a buscar alternativas costosas de alimentación.
Durante este año, la mortandad de bovinos no alcanzó los niveles críticos de periodos anteriores gracias a que el temporal comenzó de manera anticipada. El subdirector de Asuntos Agropecuarios de Acaponeta, Eloy Guadalupe García Pérez, señaló que la llegada oportuna de estas aguas evitó un escenario catastrófico para la economía familiar del municipio.
Los habitantes dedicados a la cría de animales en los márgenes de la sierra manifiestan optimismo ante el panorama que se dibuja para el resto del año. La disponibilidad de alimento natural reduce los costos de producción y estabiliza la actividad económica principal de esta franja territorial.







