7.7 C
Tepic
miércoles, junio 17, 2026
InicioOpinión“Magnifica Humanitas” VII. Verdad, trabajo y libertad en el contexto de la...

“Magnifica Humanitas” VII. Verdad, trabajo y libertad en el contexto de la revolución digital

Fecha:

spot_imgspot_img

Una vez que ha mostrado la revolución digital como la “res nova” de nuestro tiempo y la necesidad de leerla a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia por la posibilidad de contribuir a la construcción de una nueva Torre de Babel o una nueva Jerusalén; que ha enmarcado su primera encíclica dentro de una tradición iniciada a finales del siglo XIX con la “Rerum Novarum” de León XIII; que ha ofrecido un perfil de la Inteligencia artificial y la ha analizado y evaluado a la luz de la identidad, los principios y fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia y que ha mostrado la manera en que esos principios [bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia social] y ese fundamento [la dignidad humana] debieran ser tenidos en cuenta para contribuir al desarrollo integral de los individuos, las comunidades intermedias, la sociedad y la humanidad ―presente y futura― en su conjunto, pareciera que León XIV ha dicho todo lo que tenía que decir a la Iglesia que preside y al mundo…

“Eppur”, el Papa estadounidense-peruano considera que no es suficiente y lo subraya en las primeras palabras del cuarto capítulo de “Magnifica Humanitas”:

“Tras haber esbozado el panorama en el que se inscribe el reto de la transformación tecnológica, en particular el vinculado con la IA y las corrientes transhumanistas y posthumanistas, no podemos limitarnos a simples análisis generales. Cuando cambian los lenguajes y las herramientas, también cambian los gestos cotidianos y las relaciones sociales. Por ello, es necesario detenerse en algunos ámbitos en los que estas transformaciones tienen repercusiones muy concretas, a veces dramáticas”.

El primer ámbito en el que las transformaciones que ha traído consigo la transformación tecnológica abordado en “Magnifica Humanitas” es el de la verdad, en el que “el uso de las plataformas digitales y los sistemas de IA acelera los profundos cambios en la comunicación pública y política. Herramientas que podrían favorecer el debate y la participación se utilizan a menudo para construir narrativas sesgadas y difuminar los límites entre lo verdadero y lo falso, mezclando datos y opiniones”.

Y, retomando el sobrio lenguaje crítico-profético presente a lo largo y ancho del documento pontificio, escribe, entre otras cosas: “Quienes disponen de poderosos recursos técnicos y económicos —y, con ellos, también de muchos recursos humanos para intervenir— tienen una gran capacidad para provocar cambios culturales y, en última instancia, para convencer a un número significativo de personas acerca de cuál es la verdad sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre el sentido de la existencia, sobre la familia, e incluso sobre Dios”.

Pero el mensaje papal no se reduce a la denuncia, sino que también hace suya otra dimensión del lenguaje profético ―el anuncio―, que en este caso encuentra su expresión cuando afirma que “la verdad de los hechos […] se construye a través de vínculos de confianza y prácticas compartidas, en un diálogo honesto con los demás y con el mundo” y que “solo la búsqueda compartida de la verdad de los hechos, asumida como bien común, puede sentar las bases para una comunicación justa”.

“La combinación de la automatización, la robótica y la IA está transformando rápidamente la estructura misma del trabajo” expresa el Papa al abordar ese ámbito en el que la revolución digital exige una reflexión ética y social a la luz del evangelio como en su tiempo lo hizo la condición de los obreros bajo el pontificado de León XIII.

En este caso, el problema no es la transformación en sí misma, de la que se dice que traerá grandes mejoras para todos, sino que “a menudo los trabajadores se ven obligados a adaptarse a la velocidad y a las exigencias de las máquinas, en lugar de que estas últimas estén diseñadas para ayudar a quienes trabajan. Así, contrariamente a los beneficios anunciados sobre la IA, los enfoques actuales de la tecnología pueden paradójicamente desespecializar a los trabajadores, someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a tareas rígidas y repetitivas”.

Y no solo eso, ya que, “dada la desigualdad que caracteriza a nuestro mundo” mientras “las sociedades ricas se automatizan rápidamente y de forma caótica, reduciendo la necesidad de mano de obra y generando zonas de desempleo y fricciones institucionales […] vastas regiones del mundo permanecen atrapadas en economías híbridas, donde el trabajo humano mal remunerado y las tecnologías parciales conviven sin llegar a transformarse realmente”.

Y, de nuevo, además de la denuncia, el anuncio: “La Doctrina Social de la Iglesia insiste en que el acceso al trabajo debe seguir siendo un objetivo prioritario de las política públicas y de los procesos económicos, criterio de juicio para evaluar la calidad humana de un modelo de desarrollo”, escribe, citando a Benedicto XVI y el recordatorio de que “la libertad económica no es absoluta y que debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona” y que “en la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la ‘mano invisible’ del mercado”.

La libertad es el tercer ámbito que analiza “Magnifica Humanitas” en cuanto a los efectos que en ella produce la revolución digital, particularmente en la psicología individual y en los grandes dramas sociales.

En este caso, el documento habla de “las formas […] sutiles de dependencia vinculada a la economía digital de la atención, donde las plataformas y los servicios están diseñados para captar el tiempo y la mirada de los usuarios explotando sus fragilidades y debilitando su libertad interior”, así como “del control social que la recopilación masiva de datos y el uso de sistemas algorítmicos hacen posible” y hace notar que “la raíz de estos problemas es una mentalidad tecnocrática y posthumanista”.

En ese contexto, reitera que “la lucha contra las nuevas formas de esclavitud constituye una prueba de fuego decisiva para el discernimiento ético de la IA y la transformación digital” y vaticina: “el creciente poder de los sistemas digitales corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades, no menos vergonzosas que las del pasado que hoy deploramos, mientras seguimos presentándonos como sociedades ‘avanzadas’ y ‘civilizadas’”.

Los tres ámbitos considerados en el contexto de la revolución digital “no son fenómenos aislados”, se concluye en el documento…

“Todos ellos ponen en juego lo mismo: si la técnica se convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como un dato, un engranaje o una mercancía; si, por el contrario, la técnica se inscribe en un horizonte de sabiduría, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, justicia y fraternidad”.

De nuevo, la senda Babel y la senda Jerusalén…

De nuevo y siempre, las dos ciudades: agustinianas y leoninas…

spot_img

Más artículos

spot_img
spot_img
spot_img
Artículo anterior