La ciudad se pintó de colores para recibir a cientos de personas que se unieron al movimiento en su vigésima segunda edición el pasado fin de semana. El recorrido, que comenzó en la entrada principal de la Universidad Autónoma de Nayarit, avanzó con paso firme hacia la Ciudad de las Artes Indígenas bajo la vigilancia de las autoridades. Durante el trayecto, elementos de la Policía Vial y Protección Civil resguardaron a los asistentes, asegurando que la manifestación fluyera sin contratiempos por las vialidades capitalinas.
Lograr que las instituciones y la sociedad civil reconozcan plenamente a la comunidad es el motor de esta caminata, según explicó Willy Gómez. El integrante del comité organizador detalló que la extensión de la ruta buscaba generar una mayor presencia ante las autoridades de todos los niveles para combatir la marginación. “Porque nuestras necesidades son las mismas que las de los heterosexuales”, puntualizó el activista al recordar que la invisibilidad sigue siendo un obstáculo para el desarrollo de muchas personas.
Aprovechó el espacio para enviar un mensaje directo a quienes aún viven su identidad en la sombra por temor al juicio ajeno o las críticas familiares. Invitó a hombres y mujeres a romper con los prejuicios, encontrar plenitud y la libertad personal mediante la honestidad pública sobre sus preferencias. “Aprendan a ser felices, salgan de sus propias prisiones”, enfatizó Gómez al referirse a la carga emocional que implica ocultar la orientación sexual por miedo a las descalificaciones.
Diversos sectores de la población, desde jóvenes hasta personas de la tercera edad y habitantes de pueblos originarios, aún enfrentan barreras de silencio por vergüenza. El entrevistado señaló que ocultar la propia identidad puede generar situaciones de engaño involuntario en el núcleo familiar, por lo cual instó a tener el valor de manifestarse tal como son. Manifestar las preferencias personales es, según su visión, un acto de libertad necesario que no debería acarrear consecuencias negativas en la actualidad.
Sólo mediante el acceso equitativo a servicios médicos, educación y vacantes laborales dignas se podrá alcanzar una justicia social verdadera para el colectivo. Las garantías para personas transexuales, lesbianas y transgéneros deben ser equivalentes a las de cualquier otro ciudadano en el estado, integrando a todos bajo un mismo esquema de derechos. El respeto mutuo constituye el cimiento necesario para que todos los habitantes desarrollen un estilo de vida pleno y seguro en sus comunidades.







