La gestión transparente de los recursos universitarios requiere un control estricto sobre los activos físicos de la institución. En la más reciente sesión ordinaria del comité especializado, se analizaron propuestas técnicas para depurar el inventario, asegurando que cada movimiento administrativo cumpla con las normas de integridad vigentes y el orden institucional.
Informó el titular de la coordinación patrimonial que el dictamen de tres proyectos específicos busca optimizar los espacios y recursos disponibles. Aquel procedimiento permite que la universidad mantenga un registro actualizado y funcional, eliminando bienes que ya no aportan valor operativo a las tareas sustantivas de la educación y la investigación superior.
Mediante la aplicación rigurosa del Reglamento General de Patrimonio de la Universidad, los integrantes del órgano colegiado verificaron la procedencia de cada solicitud. Este ejercicio de supervisión garantiza que sólo se autoricen desincorporaciones justificadas, protegiendo en todo momento el acervo institucional frente a cualquier manejo inadecuado o falta de claridad en el destino de los materiales.
Estos dictámenes técnicos representan el primer paso de un proceso de validación que involucra a las máximas autoridades académicas. Ahora, la documentación será enviada para su revisión ante el Consejo General Universitario, instancia que tiene la facultad de ratificar los acuerdos alcanzados y formalizar la salida de los bienes del patrimonio oficial de manera legal.
Actualmente, la institución refuerza su compromiso con una administración responsable y eficiente de sus pertenencias mediante procesos de vigilancia constante. Al fortalecer estos mecanismos de control, se asegura una rendición de cuentas clara hacia la comunidad, demostrando que el cuidado de los activos es una prioridad para el desarrollo armónico de todas las actividades universitarias.







