La Selección Mexicana de futbol ganó su tercer partido consecutivo en el Mundial de Norteamérica 2026. Algo que nunca había conseguido.
Categórico 3 a 0 sobre la República Checa. No iniciaron Guillermo Ochoa ni Erik Lira ni Johan Vásquez ni Raúl Jiménez.
Era el duelo ideal para que fuera considerado Gilberto Mora, y así lo entendió el técnico Javier Aguirre. Cuando se esperaba que Alexis Vega arrancaría el choque por el lado izquierdo, el entrenador decidió mantener a Julián Quiñones como titular. En lugar de Raúl, “El Vasco” mandó a la cancha sorpresivamente a Guillermo Martínez para competir con los altos centrales checos. La actuación de Memote fue buena a secas.
El equipo de Chequia compitió en el primer tiempo, pero arrancando el periodo complementario, en una escapada por el lado derecho Mateo Chávez condujo con propiedad y definió con excelsitud. Minutos después, la pausada conducción de Gilberto Mora terminó con un magnífico pase al hueco para Jorge Sánchez. En el rebote apareció el siempre atento Julián Quiñones para marcar su segundo gol del torneo.
Con el partido dominado y el marcador a favor, resultó totalmente justificado el ingreso de Guillermo Ochoa para jugar los últimos 10 minutos. Un despeje suyo terminó en el tercer tanto a cargo de Álvaro Fidalgo. Sin que los naturalizados representen la solución del crecimiento del futbol nuestro, dos de ellos marcaron en el duelo de anoche.
Ahora viene la parte más complicada. A matar o morir. Ante un rival por definir, el equipo nacional buscará llegar al quinto partido el próximo martes por la noche nuevamente en la cancha del Estadio Azteca.
Es un momento excelente para celebrar, pero también es fundamental no echar las campanas al vuelo, mantener los pies en la tierra y tener claro cuáles son las limitaciones del equipo nacional. La prudencia debe imperar en este momento con destino al siguiente compromiso.








