Las autoridades educativas estatales implementaron una estrategia de vigilancia comunitaria para resguardar los planteles escolares ante el próximo inicio del periodo vacacional. La iniciativa busca mitigar el riesgo de robos y vandalismo en las instalaciones mediante la colaboración activa de la sociedad, de modo que el mobiliario y las herramientas didácticas permanezcan intactos para el siguiente ciclo escolar.
La coordinación con los cuerpos de seguridad pública se mantiene activa en las zonas escolares, señaló Mirna Manjarrez, secretaria de Educación, quien además enfatizó la importancia de la contraloría social. La funcionaria estatal explicó que la asignación de estudiantes en centros educativos cercanos a sus domicilios facilita que las familias realicen rondines constantes y reporten cualquier actividad inusual a las corporaciones policiales.
La participación de la comunidad civil representa el eje central para asegurar que los apoyos en infraestructura otorgados por la administración estatal no sufran afectaciones por actos delictivos. Los reportes oportunos de los vecinos permiten una reacción inmediata de las patrullas locales, bloqueando el ingreso de personas ajenas a los edificios públicos fuera del horario laboral.
Los directivos de cada centro escolar organizaron comités de vigilancia integrados por tutores voluntarios, quienes coordinarán los calendarios de revisión durante las semanas de asueto. Estas acciones preventivas resguardarán los equipos tecnológicos, el material de los laboratorios y el mobiliario que sostiene el proceso de enseñanza en la entidad.
Los canales de comunicación directa con las autoridades de seguridad pública permanecerán habilitados de manera permanente para atender las alertas vecinales. Con este esfuerzo conjunto entre las instituciones de gobierno y los padres de familia se busca garantizar un regreso a clases con aulas seguras y totalmente equipadas.







