La contienda interna de Morena y sus aliados en Nayarit llegó a su momento definitivo. La encuesta que deberá establecer quién encabezará el proyecto rumbo a la gubernatura en 2027 ya se está realizando y la expectativa es que antes de terminar agosto exista una ganadora o un ganador. Después de meses de recorridos, asambleas, concentraciones, encuestas particulares y demostraciones de fuerza, los aspirantes están frente al único estudio que realmente tendrá consecuencias políticas.
Por eso adquieren especial relevancia las recientes declaraciones de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. El mensaje proveniente de la conducción nacional es claro: hay reglas, hay un método y habrá una definición que deberá respetarse. Los aspirantes aceptaron participar bajo esas condiciones y ahora que la encuesta está en marcha no pueden pretender modificar los criterios, desconocer a las dirigencias o preparar anticipadamente argumentos para desacreditar un resultado que pudiera no favorecerles.
Jasmín Bugarín, Héctor Santana, Pavel Jarero, Geraldine Ponce y Elizabeth López Blanco han tenido oportunidad de recorrer Nayarit, promover sus proyectos y demostrar su capacidad de movilización. Cada quien eligió su estrategia y todos han difundido mediciones que, en distintos momentos, les resultan favorables. Pero esas encuestas particulares dejan de ser lo fundamental cuando la medición oficial ya está en curso. A partir de ahora lo importante será esperar el resultado y asumirlo con responsabilidad.
Ese será también el verdadero examen de unidad para Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo. La unidad es sencilla mientras todos conservan posibilidades de ser candidatos; lo complicado empieza cuando solamente uno puede ganar. Quienes durante meses reconocieron el proceso, aplaudieron el método y aceptaron la conducción nacional tendrán que sostener esa misma postura si el resultado beneficia a otra persona. No sería congruente reconocer las reglas para competir y desconocerlas después para perder.
Los propios aspirantes deberán además contener a sus equipos. En las próximas semanas aumentarán los rumores, las supuestas filtraciones y las versiones sobre quién sube o quién baja en la encuesta. Habrá quienes pretendan convertir cualquier información no oficial en un resultado definitivo. Pero hasta que la dirigencia nacional haga pública su decisión, nadie habrá ganado y nadie deberá proclamarse vencedor.
Antes de terminar agosto podremos conocer finalmente quién encabezará el proyecto de Morena y sus aliados en Nayarit. Para una persona será el momento de celebrar; para las demás llegará una prueba quizá más importante: demostrar que la unidad, la disciplina y el respeto a sus dirigencias no eran solamente palabras útiles mientras podían convertirse en candidatos.
Porque en esta contienda no solamente se medirá quién tiene mayor respaldo entre los nayaritas. También se sabrá quién tiene la madurez política para respetar el resultado.
Y esa prueba comienza ahora.







