Las cooperativas pesqueras en la entidad iniciaron la instalación de artes de pesca semifijas junto al fortalecimiento de la vigilancia perimetral. Estas acciones buscan proteger al crustáceo durante el cierre de la veda para asegurar una temporada productiva en el ciclo 2026-2027.
Garantizar que el producto alcance la talla comercial requerida por los mercados internacionales resulta una prioridad para el sector. Al respecto, el dirigente de la Federación Ribereña de Nayarit, Juan de Dios Fernández, explicó que una dimensión adecuada del espécimen permite a los productores obtener mejores dividendos económicos a partir de septiembre.
Oficiales de pesca y efectivos de la Marina coordinan operativos de inspección actualmente, con especial énfasis en la zona de Las Haciendas. Dicha región padeció carencias de supervisión durante años previos, lo cual derivó en prácticas de extracción clandestina que frenaron la recuperación natural del recurso marino.
Existen factores externos que amenazan la rentabilidad de las familias dedicadas a esta actividad, tales como el azolvamiento de esteros y el incremento constante en los combustibles. Se suma además el encarecimiento de insumos básicos como redes y refacciones mecánicas necesarias para rehabilitar las embarcaciones antes de su salida al mar.
La competitividad del sector enfrenta presiones por el ingreso de mercancía importada desde Ecuador y la acumulación de inventarios congelados en bodegas locales. Estas condiciones podrían generar una tendencia a la baja en los precios pagados al habitante dedicado a la pesca, quien arrastra un lustro sin consolidar una recuperación financiera real. Sólo mediante el respeto a las restricciones y una supervisión estrecha se prevé una mejora en la economía de las comunidades organizadas.







