El sistema de salud estatal mantiene bajo observación a 11 personas diagnosticadas con este padecimiento milenario en diversas zonas de la entidad. Seis de estos casos fueron identificados durante el presente año, por lo cual ya se encuentran integrados al esquema de vigilancia epidemiológica para asegurar su pronta recuperación mediante supervisión profesional.
Mediante la aplicación de programas preventivos permanentes, se logró reducir drásticamente la incidencia de contagios en Nayarit, pasando de dos mil registros anuales hace un cuarto de siglo a las cifras mínimas actuales. Esta tendencia a la baja es resultado directo de brigadas de detección constante y del acceso gratuito a fármacos especializados en todo el territorio.
La secretaria de los Servicios de Salud en el estado, Beatriz Adriana Ruiz Huerta expuso que hoy, el seguimiento médico se focaliza principalmente en las comunidades de Compostela, Tecuala y Santiago Ixcuintla, donde las brigadas operan para brindar atención directa a los ciudadanos afectados. La prioridad de las instituciones radica en mantener un control estricto sobre la evolución de cada expediente para evitar nuevas cadenas de transmisión en dichas regiones.
Comentó que tales manifestaciones de la enfermedad suelen presentarse como manchas cutáneas blanquecinas o violáceas que, en etapas tempranas, podrían confundirse erróneamente con infecciones causadas por hongos. Por esta razón, la detección clínica resulta fundamental para distinguir los síntomas y aplicar la terapia correcta sin demoras innecesarias que comprometan la salud del paciente.
Ruiz Huerta detalló que el esquema de medicación ofrecido por la institución logra la eliminación total de la bacteria en un lapso máximo de doce meses. El seguimiento clínico ha mostrado resultados favorables, permitiendo que los afectados retomen sus actividades cotidianas con normalidad tras iniciar su proceso de cura.
Aunque existan mitos sobre el contagio, la transmisión sólo ocurre si se mantiene un contacto físico estrecho y muy prolongado con una persona que no ha iniciado su tratamiento médico. Las interacciones sociales diarias, como saludar, abrazar o convivir en espacios compartidos, carecen de riesgo para el resto de la población y no deben ser motivo de estigma.
Quienes identifiquen lesiones persistentes en la piel deben acudir a su unidad de salud más cercana para recibir una evaluación profesional inmediata. El diagnóstico temprano interrumpe la progresión del daño físico y garantiza que los habitantes accedan a su derecho a una salud digna mediante los recursos terapéuticos que el estado provee sin costo alguno.







