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La última inundación de Lupita: 96 años y una vida que el agua apagó

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Por Fernando y Misael Ulloa

El agua volvió a entrar a la casa de Lupita. Esta vez, sin embargo, ya no hubo rescate posible.

A sus 96 años, con una discapacidad motriz que desde hacía tiempo le impedía caminar y obligada a desplazarse en silla de ruedas, la mujer quedó atrapada en medio de la inundación que provocó la fuerte tormenta registrada este martes en la capital nayarita.

Su vivienda, ubicada sobre la calle Eucalipto, en el fraccionamiento Ciudad del Valle, quedó completamente cubierta por el agua.

Al enterarse de lo que ocurría, Vanessa Piña Sánchez, abogada y maestra de profesión, nacida en Tuxpan y por tanto acostumbrada a las inundaciones, y algunos de sus compañeros en el Centro de Actualización del Magisterio, decidieron intentar llegar hasta ella. Afuera, la corriente había convertido la calle en un peligroso cauce.

Con ayuda de una soga, cruzaron la zona inundada y lograron ingresar al domicilio, lo que encontraron dentro fue una escena que difícilmente olvidarán.

Lupita estaba en su silla de ruedas, inconsciente y sujetándose de un mueble en el área de la cocina, como si hasta el último momento hubiera intentado aferrarse a la vida mientras el agua avanzaba dentro de su hogar.

Vanesa y sus compañeros la cargaron en brazos y comenzaron a sacarla de la vivienda, poniendo incluso en riesgo su propia integridad para intentar salvarla, pero ya era demasiado tarde.

Minutos después llegaron elementos de Protección Ciudadana y Bomberos del Estado, quienes revisaron a la mujer y confirmaron que ya no contaba con signos vitales.

Durante décadas, Lupita se ganó la vida vendiendo frituras, dulces y refrescos a maestras y maestros que acudían a las instalaciones del Centro de Actualización del Magisterio y los SEPEN.

Era una presencia conocida para quienes transitaban por ese lugar. Con el paso de los años, la edad y sus dificultades para caminar hicieron que necesitara una silla de ruedas, pero no abandonó aquello que más le gustaba hacer: trabajar y convivir con las y los maestros que acudían a comprarle.

Aunque vivía sola, no estaba completamente sola, algunas maestras y vecinos se encargaban de llevarle comida y ayudarla con lo que podían. Su historia había generado una red de solidaridad entre quienes la conocían.

Sin embargo, durante esta temporada de lluvias, Lupita ya había tenido que ser rescatada en dos ocasiones por autoridades municipales, luego de que su vivienda resultara inundada.

Una vez que las lluvias pasaban Lupita volvía a su casa porque ahí estaba su vida, sus recuerdos y también su pequeño negocio, vendiendo sus duros, dulces y refrescos a las maestras y maestros que durante tantos años fueron parte de su día a día, pero este martes, el agua volvió a entrar y esta vez Lupita ya no pudo salir.

Afuera quedó el silencio después de la tormenta y adentro la historia de una mujer de 96 años que durante décadas encontró en la venta de dulces y frituras una manera de salir adelante, que terminó perdiendo la vida en el mismo lugar al que había regresado una y otra vez, pese a las inundaciones.

La zona fue acordonada por elementos de la Policía Estatal, mientras se esperaba la llegada de personal de Servicios Periciales para realizar las diligencias correspondientes y recabar los indicios necesarios y determinar la causa exacta de su muerte.

Descanse en paz, Lupita.pagó

Misael Ulloa
Misael Ulloa
Reportero con más de 20 años de trayectoria. Con gran experiencia en temas de política y seguridad. Premio Estatal de Periodismo 2026 en Noticia.
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